Increíble!

Publicado 2017-03-27
0 Comentario

Los romanos valoraban tanto su ORINA que hasta tenía un impuesto...

Muchas de las frases más famosas que se siguen utilizando hoy en día tienen sus procedencia en tradiciones e historias que sucedieron en la antigua Roma. Aunque se sigan utilizando las versiones directamente latinas, otras se han traducido e, incluso, adaptado a nuestra realidad para que sigan valiendo para lo mismo. Pero aunque se haya perdido en muchos casos el significado original, otros han pasado por los tiempos gracias al excelente trabajo de los historiadores. Este es el caso de la famosa “Pecunia non olet”.

caballos

Pecunia non olet

La frase, traducida, significa más o menos “el dinero no huele”. Hace alusión a que no importa el motivo o la procedencia de una moneda, pues su valor ni se devalúa ni se modifica, manteniéndose inmutable e igualmente válido. En una sociedad actual en la que el dinero viene en ocasiones de negocios turbios, la propia frase cobra más fuerza que nunca. Desde la obtención del tráfico ilegal hasta la explotación laboral, “pecunia non olet” está a la orden del día. Conoce el motivo por el cual se acuñó esta expresión.

coliseo

Los romanos

Uno de los imperios de mayor importancia a nivel global, bien por su hegemonía o bien por sus inmensas aportaciones a las sociedades actuales, es sin lugar a dudas el romano. Todo tipo de grandes inventos fueron aportando avances a una sociedad que demandaba aprovechar cada vez más el uso del suelo ante una ingente crecida de la población, llegando en el caso de la capital hasta el millón y medio de habitantes. Esto provocó la venida de inteligentes medios para evitar la contaminación y polución.

romano

Sistema de desperdicio

El alcantarillado fue, precisamente, una de las claves que permitió la proliferación de estas enormes urbes concentradas dentro de un espacio tan reducido. El sistema, copiado por todas las civilizaciones posteriores, permitía la circulación del agua con desechos a lo largo de una serie de construcciones subterráneas hasta el lugar donde se vertían. Pero el ingenio romano no se quedó ahí, pues comenzaron también a emplear el reciclaje de residuos con fines económicos. Conoce el uso que se le daba a la orina romana.

esclavos

La orina como ingrediente

El orín tiene una serie de propiedades que lo hacen muy interesante como ingrediente. Aunque en nuestra sociedad se trata sólo como un desperdicio, en la antigua Roma era usado como una especie de colutorio para lavarse los dientes. También era empleado en la industria de la lavandería para blanquear las togas, gracias al alto contenido de amoniaco natural que había en él. Era por ello un ingrediente con una alta demanda y debía de ser recolectado por alguien.

soldados romanos

La situación económica romana

Roma fue sacudida por varios periodos de crisis económica que la dejaron al borde de la bancarrota en muchas ocasiones. Esto hacía que grandes familias cayesen en la más absoluta pobreza y, por supuesto, los ciudadanos más pobres acababan pagando las consecuencias. Era común que varias personas humildes viesen en el negocio de la orina la forma de buscarse el sustento. Para ello se introducían en los urinarios públicos para poder extraer el “preciado” ingrediente. Aunque te parezca repugnante, aun más te parecerá lo que hizo un emperador.

urinario

La crisis económica

Durante el mandato de Vespasiano, éste quiso obtener dinero del pueblo con el que poder costear las innumerables campañas bélicas y la reconstrucción de un imperio que se había sumido en el caos absoluto. Desde las tramas de corrupción, despilfarro y por las constantes conspiraciones por obtener mayor poderío político o militar, las diferentes familias habían dilapidado ingentes cantidades de dinero del erario público. Esto provocó tomar una medida que resultaría del desagrado de muchos.

monedas romanas

La decisión de Vespasiano

Viendo que la actividad del uso de la orina no le suponía ningún beneficio, se le ocurrió al emperador gravar con un impuesto a toda la industria que dependía de ella. Por ello todos los curtidores, lavanderos o fabricantes de productos artesanales que quisieran emplear el desecho deberían pagar al imperio una cuota por su uso. Aunque nos resulte sorprendente, la gente tuvo que acceder a regañadientes pagar dicha obligación para no provocar la ira de su gobernante. La reacción de su hijo no se hizo esperar.

ruinas romanas

La anécdota de Vespasiano

El futuro emperador que debía de suceder a Vespasiano, Tito, era su propio hijo. Y cuenta que la medida le pareció del todo despreciable, pues su función de limpieza de las aguas fecales era mucho más productiva que la obtención de ingresos derivados de su recolección y empleo. Como contestación, su padre agarró una moneda de oro y se la entregó a su hijo. Tras ello le dijo que la acercara a su nariz y que le dijese cuál era su olor. Éste hizo lo propio y le dijo que no tenía ningún olor especial.

emperador vespasiano

La contestación y el origen de la frase

Fue entonces cuando Vespasiano dijo la famosa frase “pecunia non olet”. Con ello consideraba zanjado el asunto, pues lo que él necesitaba no era dinero limpio y agradable, sino simplemente algo con lo que costear el imperio más grande y militarmente más potente de su época. Haciendo uso de otra gran frase histórica, “el fin justifica los medios”. Aunque a muchos les pesara las formas en las que se perseguía al pueblo llano para costear los excesos de las clases opulentas. ¡No dude en compartir este artículo con todo el mundo y en dejar un Me gusta en nuestra página de Facebook!
Fuente: Pixabay / StarStock / Imgur

soldados romanos
66
¿Qué piensas? Unirse a la conversación
El lado oscuro y siniestro del Pais de nacimiento del Papa Juan Pablo II
Síguenos