Increíble!

Publicado 2017-04-19
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Las costumbres más alocadas que hicieron los antiguos romanos…

A lo largo de los años, el imperio romano ha conseguido levantar auténticas pasiones gracias a la mitificación de sus costumbres diarias y sus extravagantes gustos. Gracias al cine y a las diversas obras de literatura, esta imaginación ha ido aumentando la importancia de algunas costumbres que bien podrían haber pasado por anécdotas si no fuese por las múltiples constancias que existen. Desde pinturas hasta escritos, la vida latina es todo un auténtico mundo apasionante que nos deja siempre con la boca abierta. Por ello te traemos una recopilación de las costumbres y hechos más raros de los antiguos clásicos. Al final comprenderéis la famosa frase de Obelix “Están locos estos romanos”.

imperio romano

1. Los excesos romanos

Una de las características más notables que solían tener las clases aristocráticas eran las innumerables celebraciones y festejos que tenían. En muchos casos se organizaban auténticos banquetes que duraban varias horas, teniendo que tragar comida en grandes cantidades. Para poder continuar era común tener que usar palanganas para poder hacer un hueco y poder continuar con la ingesta. También era común el uso de esclavos como diversión, pues no eran considerados personas, sino simplemente accesorios. Era dificil conocer todas las lenguas del imperio.

Los excesos romanos

2. Lenguas del imperio

A lo largo del vasto imperio romano se tuvieron que ir agregando diferentes costumbres locales. Esto incluía todo un complejo sistema de comunicación propio de los pueblos conquistados. Finalmente se llegó a hablar de forma cooficial hasta un total de más de sesenta lenguas, a parte del latín, claro. En muchos casos fue ésta última la que acabó por implementarse, haciendo que desaparecieran diversos métodos de comunicación propios. Lo que siempre estuvo vigente es que el latín y el griego eran las que tenían un mayor reconocimiento entre las altas clases sociales.

Lenguas del imperio

3. Locuras de los emperadores

Desde la llegada del primer emperador, Augusto, se establecieron diversas dinastías que hacían que por pertenecer a una casa noble se te otorgara el más alto rango en la jerarquía política. Por ello muchos emperadores con demencias de todo tipo alcanzaron el rango y, posteriormente, hicieron todo tipo de barbaridades. Uno de los peores ejemplos fue el de Calígula, quien, por ejemplo, nombró a su caballo cónsul de Roma. Y dejemoslo en que no fue lo peor que hizo. Algunas de las más absurdas costumbres romanas siguen hoy en día vigentes.

Locuras de los emperadores

4. Costumbres de moda

La moda va variando con el paso de los años, dejando auténticos atropellos estéticos para las generaciones posteriores. Pero una de las más extrañas que podrían observarse en Roma era la utilización de todo tipo de maquillajes para simular un entrecejo inexistente con el que dar más expresión al rostro. También era común el uso de tintes con los que cambiar el color del pelo o, directamente, el uso de fastuosas pelucas con las que denotar un rasgo llamativo. También llamaba la atención que, aunque eran bastante higiénicos, no usaban jabón. En vez de eso utilizaban aceites olorosos y herramientas de limpieza.

Costumbres de moda

5. Detergentes naturales

A la hora de lavar la ropa no disponían de los adelantos tecnológicos que tenemos en la actualidad. De hecho preferían utilizar un producto muy antiguo, el amoniaco, para lograr blanquear las togas sin dejar rastro. El problema era que la forma de obtención no era industrial, sino que utilizaban la propia orina humana para ello. La forma de obtenerla era ir directamente a las letrinas públicas a por este preciado componente. Una profesión que no todo el mundo quería practicar. Los gladiadores siempre han llamado la atención por su crueldad, pero en su momento fueron un auténtico espectáculo.

Detergentes naturales

6. Gladiadores romanos

La concepción de la vida y la muerte era muy diferente en la época antigua y en la actualidad. Por ello, ver cómo unos condenados acababan con sus vidas entre ellos no suponía un dilema moral. Es más, había todo un ingente imperio económico detrás de estos espectáculos que, en el mejor de los casos, permitía que casi la cuarta parte de la población de la ciudad pudiera asistir a un evento especial. Hasta un total de 250.000 personas podían ocupar las gradas del coliseo romano. Teniendo en cuenta que en la actualidad el estadio más grande puede albergar a 150.000, estaríamos hablando de un ingenio civil sin precedentes.

Gladiadores romanos

7. Generales combatientes

Era común representar a los generales como fieros guerreros que blandían poderosas armas. Pero lo cierto es que un oficial de tan alto rango en muy raras ocasiones entablaba combate abierto. Normalmente se limitaban a ser meros administradores de guerra, que dirigían las estrategias desde una postura segura y sin necesidad de acercarse al fragor de la batalla. Lo que sí sucedía es que si el ejército era derrotado, él normalmente tenía que darse muerte o dejar que fuese el enemigo el que le diese ese honor. Nadie quería volver a Roma con una derrota en su haber. Descubre las dos últimas costumbres en la página siguiente.

Generales combatientes

8. Magnicidios

Fue tristemente común que los emperadores viesen el fin de sus días por conspiraciones y tramas políticas más que por causas naturales. Era por ello frecuente en la época imperial las diferentes batallas que debilitaron al imperio hasta su completa desaparición. Los ejércitos tuvieron prohibición de cruzar las fronteras de la capital de Roma para evitar batallas fraticidas, pero aún así fueron más dolosas para los propios habitantes que los problemas externos. Aunque en muchos casos sirvieron para salvarlo de los alocados gobernantes que a veces tuvieron la mala suerte de alcanzar el poder.

Magnicidios

9. Esperanza de vida

A pesar de todo ello, si tenías la suerte de no acabar como un gladiador, un condenado, un esclavo o un emperador funesto, tu esperanza de vida era bastante elevada. Cabe destacar que podías vivir, más o menos lo mismo que en la actualidad. Y ello sin tener en cuenta los adelantos médicos de que disponemos en la actualidad. Puede que fuese por los hábitos alimenticios, el deporte o los adelantos médicos de la época que prolongaron sus vidas más de lo que luego se pudo esperar en la edad media. ¡No dude en compartir este artículo con todo el mundo y en dejar un Me gusta en nuestra página de Facebook!
Fuente: Pixabay

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