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La foto en bikini de esta conductora de noticias da la vuelta al mundo y esta es la razón

La realidad de la red tiene una cualidad muy importante de la que muy pocas personas se acuerdan y menos aún ni siquiera sabe: todo aquello que se sube a Internet se queda allí para siempre. No importa si tú decides borrar tus datos personales, tus fotos ridiculizantes o cualquier otro detalle de tu vida que quieres que desaparezca. Todos esos datos son recopilados numerosas veces (o sea copiados y transferidos a otros lugares) sin que ni siquiera te des cuenta. ¡Es más! En muchas ocasiones incluso tienes que dar permiso para hacerlo antes de suscribirte a un medio. Dado que muy pocos de nosotros leen las normas de uso del medio al que nos queremos unir por ser demasiado largas e incomprensibles, sin saberlo damos permiso para hacer con nuestros datos prácticamente todo.

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El tema de la seguridad de los datos y por qué deberías protegerlos con diligencia es un tema para otro día, pero está relacionado con el tema que vamos a abordar hoy: la seguridad de uno mismo, la forma de la que uno se ve a sí mismo. Para hacerlo, vamos a hacer uso del relato de una mujer famosa que subió su foto a uno de los medios sociales compartiendo sus reflexiones personales. Estamos seguros de que es una historia que vale la pena conocer y sobre la que vale la pena reflexionar.

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La historia de Erin Kiernan es la historia de un problema muy reciente que afecta a muchas más personas de lo que nos gustaría admitir. Erin es una presentadora de televisión de Iowa, Estados Unidos y aunque puede parecer que es una mujer perfecta, preciosa, exitosa y ampliamente admirada, ha compartido una reflexión personal que demuestra que es un ser humano como cualquier otro y que sufre exactamente los mismos problemas que muchas otras mujeres. En breves palabras: se fija en su cuerpo y siente inseguridades. Cuando vemos a las presentadoras en la televisión, podemos tener la impresión de que todas son mujeres hermosas que no tienen ningún tipo de inseguridad. En fin, todas se ven radiantes y sonrientes, seguras y fuertes. Por eso el testimonio de Erin es tan valioso. Demuestra la otra faceta que a menudo es invisible para nosotros.

Recientemente, Erin publicó una antigua foto de sí misma en su perfil de Facebook y reveló que siente lo mismo que cualquier otra persona. Se puede leer: “Cuando vi por primera vez esta foto, me horroricé. Mi diálogo interno fue como: “¡Celulitis! ¡Muslos enormes! ¡Estrías!”. Dos años, varios kilos y estrías después me pregunto por qué he sentido esto por mí durante tantos años. ¿Por qué muchos de nosotros nos sentimos de esta manera acerca de nosotros mismos”. Es una reflexión que vale la pena desarrollar y comentar. A lo mejor puede servirte de ayuda, querido lector, si es que te ves afectado por un problema de naturaleza parecida.

La mayoría de las personas, tanto hombres como mujeres, observa su propio cuerpo y quiere presentarse de manera atractiva. Esta necesidad se hace incluso más fuerte junto con el paso del tiempo, cuando la piel pierde su elasticidad y empiezan a aparecer las primeras arrugas, las canas y muchos otros detalles que quitan el sueño a muchos. Sin embargo, algunas personas son capaces de aceptar estos cambios y seguir adelante, pero otros piensan excesivamente en ello hasta tal punto que empiezan a despreciarse. Y como puedes ver, este factor no tiene nada que ver con el prestigio, el cuidado que se le da al cuerpo ni la fama que se consigue. Las grandes estrellas de televisión también sienten inseguridades que a veces les impiden seguir adelante.

“Fui a probarme mis viejos trajes de baño y ninguno de ellos me quedaba bien y tuve un colapso. Mi marido salió y regresó con todos estos juegos lindos en todos los tamaños. Pero nunca dejé de pensar en ello”, continúa el relato de Erin. La autoestima fue un tema que tocó a Erin personalmente y decidió hacer algo al respecto. De joven luchó con la bulimia y después de dar a luz a su segundo hijo y mirar atrás, comprendió lo mucho que se estaba dañando a sí misma con semejantes pensamientos. Por eso decidió compartir sus experiencias en un ensayo muy personal llamado “Ponte el maldito traje de baño” (“Put on your damn swimsuit!”).

En su texto podemos leer una historia conmovedora e inspiradora de una mujer para nada perfecta, después de dos embarazos y todo lo relacionado con ello para la belleza de una mujer. En vez de disfrutar con su familia de un día de vacaciones, la mujer se pasó el día observando a otra mujer en bikini que lucía un cuerpo más atractivo que ella. Por el contrario, aquella mujer ni se había parado a pensar en ello, sino que jugaba, nadaba y hacía mil tareas con su familia. De esta manera Erin había perdido todo un día que no iba a recuperar. De esa manera decidió que tenía que empezar a disfrutar de su vida en vez de preocuparse por cosas que ni siquiera podía cambiar en aquel momento. “No perdí el peso del embarazo, a lo mejor nunca lo haré y todo está bien”, escribe en su relato.

Está claro que no es un proceso que se puede realizar de la noche a la mañana. Es un duro trabajo, en el que hay que hablar con el cuerpo de uno, como si fuera tu hijo, y decirle cosas amables para combatir aquellos malos pensamientos que emergen a menudo. Es un duro camino de autoaceptación pero que vale la pena emprender para no perder ni un día de la vida en machacarse con pensamientos duros en vez de disfrutar de un tiempo en familia. “Mis hijos nunca dirán “mi mamá era una madre genial, podía ponerse unos vaqueros talla 10”. En cambio recordarán lo muy segura que fui, cómo me encantaba nadar, cómo los amaba a ellos y a mí misma intensamente”. Estas palabras dan en el diez: nadie de las personas que te quieren van a recordar tu talla, pero recordarán qué hiciste con el tiempo que tenías.

Desde aquel entonces, Erin lucha fuertemente con la autoaversión, con el acoso en base a la apariencia física, trastornos alimenticios, etc. y repite constantemente a todas las mujeres que “se pongan su maldito traje de baño”. “He llegado a un punto en mi vida donde yo simplemente no tengo ganas de fingir más. Para mí, personalmente, es el poder para poner una foto aunque sea poco favorecedora de mí misma. Me siento más cómoda en mi propia piel ahora. Y sí, espero que otros se sientan capaces, también”.

Esperamos que esta historia sirva a todas aquellas personas que también luchan con pensamientos autodestructivos y con una baja autoestima. Es un problema mucho más común de lo que podría parecer y por eso vale la pena combatirlo lo antes posible para poder vivir una vida un poco más llena y feliz. Si el artículo te ha gustado, no dudes en compartirlo con tus familiares y amigos.
Fuente: Instagram - erinkiernan13

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