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Fotos actuales de la que llamaron hace años la "niña más fea del mundo"...

La vida de Sophie Walker, 22, no fue un paseo, con toda seguridad. En su vida tuvo que pasar por numerosos obstáculos y la mayoría de ellos relacionados con una condición médica y genética que la chica heredó y con la que tiene que vivir. Sin embargo, la enfermedad en sí parece una banalidad si se compara con todo lo que tuvo que pasar en una sociedad que, por mucho que en la política se hable de lo tolerante, abierta y respetuosa que es, le hizo pasar un verdadero calvario y demostró que cualquiera que es considerablemente diferente de los demás será marginado. Sin lugar a dudas, el ser humano como criatura y como sociedad de personas todavía tiene un largo camino hacia la tolerancia verdadera. Por ahora son sólo lemas.

Sin embargo, la historia de Sophie tiene un final optimista y demuestra que hay que seguir adelante en cualquier momento porque nunca puedes saber qué te espera cuando llegue un mañana. Pero empecemos desde el principio. Para empezar, Sophie tuvo que luchar con una enfermedad que se llama neurofibromatosis. Si quieres saber algo más de esta enfermedad y qué consecuencias tiene, no te pierdas la siguiente página.

Neurofibromatosis

Para comprender de mejor manera qué destino le tocó vivir a Sophie de Norfolk, Inglaterra, hay que conocer algunos datos básicos sobre la neurofibromatosis. Es un trastorno genético del sistema nervioso que se expresa en el crecimiento descontrolado de tumores en diferentes partes del cuerpo y de forma irregular. Se puede manifestar mediante manchas en la piel, nódulos de Lisch en los ojos, displasias en los huesos, Schwannomas en los nervios, etc. Es un trastorno que en la mayoría de los casos se hereda, pero se pueden dar también ejemplos de personas que lo han sufrido de manera espontánea, a causa de una mutación en los genes. Una vez que se ha dado la mutación, puede pasar a generaciones posteriores junto con el gen mutante.

Neurofibromatosis

No existe por ahora ningún tipo de tratamiento ni cura contra esta enfermedad. Sólo existen tratamientos paliativos que pueden ralentizar su desarrollo. En algunos casos especiales se recurre a cirugías para extirpar los tumores, pero contienen un riesgo, ya que los tumores están conectados con los nervios del cuerpo. Los tumores de Sophie afectaron de manera considerable el rostro de Sophie y a causa de ello tuvo que pasar por un infierno durante su época escolar y estudiantil. ¿Cómo la trataron? Seguramente no como deberían haberlo hecho.

Neurofibromatosis 1

Los años escolares

Desde sus años más jóvenes, la vida de Sophie fue marcada por la vergüenza y una baja autoestima. En la escuela primaria, los niños la insultaban “niña-cáncer” y aunque ella intentaba no tomárselo de manera personal, su autoestima iba cayendo cada vez más. La chica tenía esperanza de que el acoso terminaría con la edad y que los adultos serían más compasivos. Desgraciadamente, muy rápido descubrió que no era verdad. Su situación durante la adolescencia era incluso peor. Los chicos salían con ella sólo para burlarse: “Se me acercaban grandes grupos para hacerse una foto conmigo. Sabía que las iban a subir a los medios sociales para reírse de mí”, comenta Sophie.

Los años escolares

En un momento incluso se apostaban entre ellos por quién era capaz de besar a la “chica-cáncer”. No hace falta mencionar que la autoestima de Sophie estaba por los suelos y que estaba segura de que iba su vida iba a ser de esa manera durante el resto de su vida. Algunos le preguntaban por qué no se operaba los tumores, pero era mucho más complicado de lo que podía parecer: “Los tumores están unidos a los nervios.Eliminarlos significaría un parálisis de toda la cara”. Sin embargo, la fortuna de Sophie cambió cuando decidió aplicar a la Universidad de Harper Adams en Shropshire. No sabía que todo iba a dar un giro fenomenal para ella.

Christian Dibden

“Cuando comencé mis estudios, mi autoestima no existía. El tumor de mi cara era tan grande que hundía uno de mis ojos y me dolía todo”, recuerda Sophie. Sin embargo, durante su época estudiantil encontró a Christian Dibden, 22, un viejo amigo suyo del instituto. Se conocieron por primera vez cuando tenían 16 años y eran amigos, pero perdieron el contacto cuando ambos se fueron a universidades diferentes. En principio, su encuentro iba a ser solamente amistoso, pero al instante descubrieron que había algo más entre ellos. “Después de la primera vez, quedamos de nuevo y entonces tuvimos nuestro primer beso. Por aquel entonces me gustaba mucho pero era muy prudente a la hora de compartir mis sentimientos con él por lo mucho que sufrí en el pasado”. Sin embargo, al poco tiempo la pareja empezó a quedar “de manera oficial” y a partir de entonces comparten cada fin de semana.

Christian Dibden

La pareja en la actualidad tiene ya más de medio año y Christian no siente ningún tipo de vergüenza al estar en público con Sophie. De esta manera, la autoestima de la chica ha podido crecer poco a poco de nuevo. Todos se merecen ser tratados con respeto y amor, especialmente los que no han tenido una vida fácil y los que sufren condiciones como la neurofibromatosis. Todavía tenemos mucho que aprender sobre el respeto y la tolerancia todos los humanos como sociedad. Si el artículo te ha gustado, no dudes en compartirlo con tus familiares y amigos.
Fuente: Facebook - HotSpot Media / Facebook - PFN Breaking News / Starstock/Twitter/ Facebook- La Camiseta Roja

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