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Publicado 2017-05-23
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8 palabras cultas para faltar a alguien que pasarán totalmente desapercibidas…

El insulto es algo muy extendido alrededor del mundo, teniendo cada nación un sinfin de palabras que se pueden emplear para lastimar a otra persona. Si encima se trata del español, con más de 450 millones de hablantes, no es de extrañar que la colección de ofensas disponibles sea prácticamente infinita. Probablemente tú mismo conozcas una gran lista que muchos otros no sepan y, dependiendo del país en el que nos encontremos, podemos encontrar muchas variantes. Hay muchos insultos vulgares, sin embargo, no estaría mal aprender algunos bien cultos que lograrán pasar desapercibidos y que, además, dejen a la otra persona con la boca cerrada, probablemente porque desconozca su significado. NOTA: ¡Cabe decir que la mayoría están en desuso, pero no viene mal darles vida de nuevo! ¡No te pierdas este interesante artículo!

1. Mamerto

Este término es bastante curioso, y si bien se usa principalmente en Colombia, está extendido en otros países de América Latina, con acepciones como lerdo, sagaz o cínico. Sin embargo, tiene otros muchos usos. Se puede emplear para definir un texto largo y complicado, por ejemplo, cuando se trata de varias páginas sin fotos y letra pequeña que se hacen muy pesadas; Asimismo, cualquier persona que siempre “lleve la contraria”, poniéndole “peros” a cualquier situación; En tercer lugar, se usaba para referirse a todos aquellos que militan en algún grupo de izquierda, o se comportan como los llamados “izquierdistas”; Sin embargo, la acepción original de mamerto se vincula a uno de los partidos colombianos, el PCC, con ocho décadas de existencia. Por lo general, gran parte de los dirigentes del partido tenían nombres como Gilberto, Felisberto, Roberto o Alberto. De la mezcla de los nombres y de la palabra “mamón” surgió “mamerto”, alguien que abandona o pospone cualquier lucha por alguna razón.

2. Cagalindes

Básicamente, este término se utilizó para decir que alguien es un cobarde, melindroso, o que está poco o nada dispuesto a correr algún riesgo innecesario, así como otras aventuras en las que ponga en riesgo su vida. Asimismo, también se emplea para decir que a alguien le gusta “joder la marrana”, es decir, molestar o estropear prácticamente todo. “Antonio es un cagalindes, el otro día no se atrevió a escalar la montaña, y eso que hasta los más pequeños subieron”. “Es un cagalindes, ayer no paró de formar escándalo en la reunión”.

3. Petimetre

Petimetre es un término que se aplica para referirnos, de manera despectiva, a alguien que no hace otra cosa que prestar atención su aspecto físico y vestimenta, y que sigue muy de cerca a la moda. Su origen se remonta al francés, a “petit maitre” que, significa literalmente “señorito”. En el teatro del siglo XVII y XVIII, el petimetre era un personaje bastante común, no solo en la literatura española sino en la francesa, como muestra, por ejemplo, la obra de Moliere “El burgués gentilhombre”.

4. Bultuntún

Esta palabra se refiere a una persona que habla sin ton ni son, es decir, que dice cosas fuera de lugar, sin medida, oportunidad u ocasión, la mayoría sin sentido porque son impertinentes, que no obedecen a conocimiento alguno y no tienen nada que ver con la conversación precedente. “Ton y son” viene de “tono y sonido”, y también puede emplearse en términos musicales. Por ejemplo, cuando uno de los músicos de un orquesta se sale de tono o desafina de forma notable.

5. Zurumbático

Zurumbático tiene muchos significados, a saber: ganso, bobo, lerdo, papanatas, zoquete, zopenco, mentecato, tonto, sandio, babieca, majadero, alelado, aturdido, pasmado, confundido, ofuscado o azorado. Se cree que el término procede del portugués “sorumbático”, que tiene la acepción de “triste, sombrío o melancólico”. No cabe duda de que se trata de una palabra bastanta curiosa y expresiva, que también puede referirse a una persona que anda lenta de reflejos.

6. Zascandil

Este término es coloquial, y se emplea para decir que un hombre es incapaz de cumplir lo que promete, astuto, engañador o entrometido, que es poco recomendable para el trabajo, o que va de un lado a otro sin hacer nada de provecho. Su origen es bastante curioso, y es que hace referencia a la acción de los maleantes que, al robar, apagaban antiguamente mediante un movimiento brusco, la luz de los candiles que iluminaban las calles, “zas”, onomatopeya del movimiento, y “candil”. Otros sinónimos serían títere, mequetrefe o revoltoso.

7. Carcunda

Esta palabra se aplicó durante mucho tiempo para definir cualquier actitud política retrógrada o reaccionaria, e incluso conservadora, especialmente con objetivo polémicos o insultantes. Posteriormente, cuando se inició el periodo de entreguerras del siglo XX, cuando el fascismo pasó a ser el referente ideológico de la ultraderecha, se comenzó a utilizar el adjetivo “facha”, que actualmente tiene un valor semántico muy similar.

8. Mangurrián

Se utiliza para referirse a una persona poco civilizada, que tiene formas vulgares y asalvajadas, que por lo general procede del medio rural, aunque no necesariamente. También se puede utilizar de forma metafórica para definir a alguien que se cree “urbanita” pero tiene un corte embrutecido y poco refinado. También puede definirse como engreído, charlatán, perezoso, inútil, sin oficio ni beneficio. ¿Qué palabra le parece más correcta y agradable a su pronunciación? ¡Comparte este artículo con todo el mundo y no dudes en dejar un Me Gusta en nuestra página de Facebook!
Fuente: Giphy

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