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Su hijo se suicidó, revisó su celular para encontrar algún motivo y halló terrible mensaje…

En el mundo existe un alto porcentaje de personas que sufren acoso escolar durante su infancia. Aunque en algunos casos se llegue casi al 75% de ciudadanos del mismo país que han padecido los devastadores efectos de la presión social, no siempre se llega a los extremos más graves. Esto no quita que se creen secuelas irreparables por simples juegos de poder para algunos niños que en muchos casos acaban por salir impunes ante la atrocidad que cometen. Por ello se han puesto en marcha diferentes campañas para concienciar a toda la población.

acoso escolar

1. Casos terminales

Aunque en muchas situaciones la policía o el propio colegio llega a intervenir a tiempo, en otros muchos simplemente no llegan a enterarse de todas las agresiones sufridas dentro de su propio espacio. Si alguien no alerta de la amenaza, los medios preparados para actuar no se activan y, por lo tanto, la víctima sufre toda la agresión en silencio. Es importante prestarle la atención que merecen. Nunca hay que menospreciar una advertencia de cualquier tipo, pues podrías ser la persona que evitara una catástrofe. El caso de Daniel fue uno de los más desgarradores que se podrían vivir.

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2. Daniel

Daniel era el hijo menor de Amy Briggs. Como ella misma relata en una entrevista, su hijo era considerado una persona tranquila a la que le encantaba ayudar a todas las personas que podía. Se dio el caso de que un vecino enfermó de cáncer y fue él, un simple adolescente, el que iba todos los días a su casa para poder darle la mano y conversar durante horas para que no se sintiera solo. Finalmente el vecino murió y él siguió yendo a casa de la viuda para poder ayudarle en todo lo posible.

3. Su escuela

Como compensación recibía un trato degradante por parte de sus compañeros de escuela, quienes le hacían la vida completamente imposible. No paraban de atacarle sin motivo, tan sólo por el hecho de no destacar en los deportes. Como punto final, su afición a la caza fue el detonante para que mucha gente lo rechazara de plano. Diferentes grupos negaron la ayuda a un joven que tan sólo quería vivir sin molestar a nadie. Por ello comenzaron a ponerle motes horribles y a arrojarle basura allá por donde iba. Todos los que le hicieron el vacío serían tan culpables como los que le atacaron.

4. El bullying llegó al extremo

Cuando todo parecía que no podía ir a peor, comenzaron las agresiones físicas. Alguien le golpeó en la barriga y le obligaron a cometer todo tipo de vejaciones a modo de bromas macabras que fueron minando su propia autoestima hasta niveles depresivos. Cualquier excusa les parecía buena a todo el mundo para poder tomarlo como objetivo, llegando el caso extremo de perseguirlo solo por el tipo de música que le joven escuchaba. La tortura lenta iba dando sus frutos y el joven comenzó a perder la esperanza para poder seguir adelante.

5. El comienzo de la agresión psicológica

De nuevo se apretaron las tuercas un poco más para poder ponerle las cosas más difíciles. Un joven al que nunca jamás había atacado le comenzó a enviar mensajes. Entre otras cosas Daniel le preguntaba que por qué le atacaba si él nunca había dicho o hecho nada en su contra. El otro simplemente se limitaba a decirle que todo era porque se lo merecía, que era necesario que alguien le pegara. Como último mensaje le dijo que “¿por qué no tomas una de tus armas y le haces un favor al mundo y te suicidas?”. Este mensaje terminó por demoler la moral de Daniel.

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6. El comienzo del fin

Como respuesta al mensaje, Daniel advirtió de que no tendría que preocuparse más, porque era exactamente lo que iba a hacer. Anunció claramente su intención de quitarse la vida ante una persona y esta no hizo nada por remediarlo. ¿Su respuesta? “Hazlo o cállate”. Poco a poco fue anunciando a todo el mundo su intención de quitarse la vida ante todas las personas con las que se iba encontrando en la cafetería, las clases o incluso el autobús de vuelta. Nadie hizo nada por ayudarle.

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7. El único héroe

La única persona que sí se dignó a tratar de ayudarle fue su amigo Matt, un compañero con el que solía ir de caza. Al recibir la llamada, Daniel le dijo que, por favor, no avisara a su madre. El chico rápidamente avisó a su padre, pues era amigo de los padres del joven, y siguió manteniendo conversación constante para intentar que no hiciera nada. Rápidamente trataron de avisarlos mediante el teléfono móvil, pero por desgracia estos se encontraban en un partido de su otro hijo, por lo que no oyeron los mensajes hasta que este acabó. No sospecharon nada raro cuando vieron las llamadas.

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8. El desenlace

Cuando descubrieron lo que había pasado llamaron rápidamente a la vecina para que pudiera ir a su casa a hablar con Daniel antes de que hiciera alguna locura. Esta entró en el domicilio y lo llamó. En ese momento escuchó una voz muy débil de alguien que se encontraba en sus últimos momentos. A continuación escuchó un sonido de escopeta y todo terminó. Rápidamente los servicios de emergencias llegaron a la casa, sin que pudieran hacer nada por remediar el trágico final. Todo había acabado.

9. El mensaje de la madre

Por desgracia este caso no es algo aislado, pues en el mundo se cometen este tipo de agresiones a edades cada vez más alarmantemente menores. Hay que tener en cuenta que nunca se sabe cuando una persona va a poder cumplir una amenaza de este tipo, por lo que siempre tenemos que estar de su parte y ayudarlo en todo lo posible. Nunca sabremos cuando alguno de nosotros nos podríamos encontrar en una situación similar. Por ello siempre es mejor tratar de evitar que se repitan estas situaciones, no ya por Daniel, pero si por futuras personas que como él podrían seguir siendo felices. ¡No dude en compartir este artículo con todo el mundo y en dejar un Me gusta en nuestra página de Facebook!
Fuente: Facebook / Pixabay

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