Increíble!

Publicado 2015-11-18
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Mi hermano ha desaparecido, y ésta es la última foto que hizo con su móvil

La foto parecía un fotograma de unas de esas películas en las que los protagonistas son protagonistas de algún ataque paranormal. Él aparecía de espaldas, andaba por un enorme túnel iluminado con una luz verdosa, casi radiactiva y tenía el brazo izquierdo levantado, como si estuviese haciendo un saludo militar. O quizás se estaba protegiendo de algo que procedía del túnel, o quizás era una despedida.

“Nadie sabía dónde estaba estaba ese enorme túnel”.

Mi hermano JC no había vuelto a casa la noche anterior. Y esa foto era la única pista que teníamos. La conseguimos porque su Iphone guardaba las fotos automáticamente en iCloud, y su novia Helena sabía la contraseña de su cuenta.

La foto era de las doce y media de la madrugada. Pero ninguno de los que estábamos en el salón de la casa, mi madre, Helena y yo, teníamos ni idea de dónde había sido tomada. Ni quién podría haberla hecho.

Desaparecido

El teléfono de JC ahora estaba apagado. “Ayer hubo una fiesta en casa de Eli, pero JC no fue”, decía Helena buscando respuestas en Whatsapp. “¿Pero no te dijo dónde iba?, ¿Eso cómo puede ser?, preguntaba mi madre mientras se encendía un cigarrillo. “Nos habíamos enfadado por la tarde, le dije que no me apetecía hacer nada”, respondió Helena sin levantar la mirada de su teléfono.

Esa frase me dejó aún más inquieto que la foto.

2.El silo

Desaparecidoo

“¿Quieres que te violen, te corten a trocitos y te coman?, porque así es exactamente como consigues que violen, te corten a trocitos y te coman”. Esa fue la primera respuesta que obtuve al colgar la foto en Reddit. Lo hice porque nadie de nuestro entorno nos ayudó, y porque nadie sabía que a veces esa página tenía respuesta para preguntas que ni siquiera existían.

Pronto entendí que esos “troles” eran el sacrificio de los dioses de internet nos hacen pagar para acceder al oráculo. Al comentario número 15, se hizo la luz:

“Yo he estado en ese sitio. Es un silo misilístico abandonado que hay cerca de Denver. Da un miedo de cojones, pero es una pasada”.

“¿Qué hacía mi hermano en un almacén de misiles abandonado?”.

No tenía ni idea de lo que era un silo misilístico. Wikipedia me dijo que se trataba de “una estructura semi subterránea que almacena misiles cuya finalidad y diseño responde al lanzamiento de misiles balísticos”. También que se habían dejado de usar en los años 60 y que, desde entonces, el gobierno había tratado de hacerlos desaparecer del mapa. ¿Qué demonios hacía ahí mi hermano?.

Le escribí en privado a aquel usuario de Reddit. Y no sólo se atrevió a darme las indicaciones sino que se ofreció a acompañarme. Casualmente, vivía a dos pueblos de distancia. Sólo recé para que todo aquello acabara como ese primer comentario había predicho.

3.El descenso

Desaparecidooo

La entrada al silo era como un error de Photoshop. En medio de una explanada gigante, se levantaban dos colinas que parecía colocadas por encargo. En la base había una apertura circular, como un desagüe desterrado, protegida por rejas metálicas que alguien había ultrajado. Habíamos llegado tras conducir doscientos kilómetros.

En el coche íbamos Helena, mi amigo Freddy Y Byron, que así es como se hacía llamar el usuario de Reddit que habíamos recogido. Es un tipo de unos cuarenta años con aspecto de hippie desfasado. Vestía ropa grande y apestaba a marihuana desde bien temprano. Su aspecto no transmitía demasiada confianza, pero tenía una cadencia hipnótica al hablar.

Nos contó la historia del lugar, la cual hubiera preferido que se ahorrara. Después de que el gobierno lo cerrase, había permanecido sellado durante cuatro décadas hasta que un grupo jóvenes en pleno viaje de peyote lo encontraron y se colaron. Uno de ellos no salió nunca. “Ese lugar se caía a trozos, y olía como huelen las cosas que llevan 50 años pudriéndose”.

Al entrar en el túnel, lo primero que me chocó fue el olor. Era como un laboratoria químico en las alcantarillas. Supuse que es a lo que huelen las cosas que llevan 50 años pudriéndose. ¡¿JC?!, grité sabiendo que no sería la última vez que lo haría.

La luz exterior se fue desvaneciendo a medida que nos adentrábamos en el túnel. Le di las gracias a Byron por habernos recomendado traer linternas. Al final del túnel había una escalera oxidada. A través de ella se accedía a un enjambre de pasillos subterráneos que transcurrían por encima de aguas residuales.

Desaparecidoooo

las pasarelas de metal por las que teníamos que andar se caían a trozos. Muchas rejillas habían desaparecido, otras estaban corroídas. Había que hacer equilibrio para no caer en ese agua renegrida. Helena temblaba, Freddy no paraba de soltar tacos y yo me preguntaba por qué estábamos siguiendo a un chalado que había conocido unas horas antes en internet al fondo de un almacén de misiles abandonado.

¡¿JC?!, volví a gritar. Llegamos a una estancia más amplia que, según nos informó Byron, era la sala de controles principal. Mientras él me explicaba algo sobre los generadores, un grito de Helena me heló la sangre.

“Las paredes estaban plagadas de siluetas negras con enormes ojos blancos”.

Al girarnos hacia ella la vimos enfocando las paredes con la linterna. Eran como espectros atrapados en los muros, y ahora nos estaban vigilando. Era sobrecogedor.

Shhhh, callad, dijo Byron. Y entonces, lo escuchamos.

Desaparecidooooo

4.La música

Había algo que hacía vibrar las placas metálicas que todavía quedaban en el techo. “Quizás se olvidaron algún misil y está a punto de despegar”, bromeó Byron. Pero lo que se oía era como una especia de traqueteo, como el de un tren amortiguado por la niebla.

Seguidme, dijo Byron, como si tuviera que convencernos. Nos volvimos a adentrar en el túnel, siguiendo ese traqueteo maquinal.

La música se escuchaba cada vez más fuerte, pero acelerar el paso era arriesgarse a que un paso en falso nos hiciera caer en esa agua estancada, aceite y residuos tóxicos que corrían bajo nuestros pies.

Cuando llegamos a una sala con muchos puertas metálicas, el volúmen de la música era atronador, como si proviniese de una habitación contigua. Tanto, que casi no oímos el grito de Freddy.

Desaparecidoooooo

Al girarnos se estaba señalando la mano con la linterna, y tenía una sustancia roja y viscosa. En ese momento entendí que todo había terminado, mi hermano había muerto, esa era su sangre, y posiblemente su asesino nos estaba espiando desde uno de los rincones para hacernos lo mismo a nosotros.

Helena me abrazó, noté sus lágrimas en el cuello. “¿De dónde sale eso?, preguntó Byron dirigiéndose a Freddy. Me he apoyado ahí y he notado algo húmedo”, dijo Freddy señalando una de las paredes.

Byron se acercó a la pared y olió la sustancia. “Tranquilos, sólo es fluido hidráulico”. No tenía ni idea de lo que era, pero me sonó como un abrazo.

Probamos a abrir las puertas una a una, pero eran muy pesadas. La cuarta puerta se abrió. La música nos golpeó el pecho con violencia, el humo nos envolvió y las luces estroboscópicas nos cegaron.

Desaparecidooooooo

Cuando pude enfocar la mirada, un escalofrío me recorrió el cuerpo. La sala estaba repleta de personas cubiertas con máscaras nucleares, dejándose sacudir por la música. Sus cuerpos se movían a toda velocidad, como si fuera una rave zombie ambientada en la era atómica. De hecho, era una rave zombie ambientada en la era atómica.

Freddy tenía la boca abierta. Helena se tapaba los oídos y Byron sonreía. Yo calibraba las opciones: o mi hermano era uno de ellos, o no saldríamos de allí con vida. De pronto localicé una mochila que me resultaba familiar, era la de mi hermano. Me abalancé sobre el tipo que la llevaba puesta, y antes de que pudiera reaccionar, le quité la máscara.

Era JC. Mientras pensaba si pegarle un puñetazo o abrazarle, él se me adelantó:

EY! lo siento, me había quedado sin batería, dijo, como quien llega tarde a una reunión de trabajo. Entonces tuve claro lo que tenía que hacer.

POW
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