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Publicado 2017-11-10
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6 interesantes datos sobre los hábitos de higiene entre los Aztecas…

Hay muchísimas cosas sobre la civilización azteca que asombraron a los conquistadores españoles, incluyendo su sistema agrícola intensivo y altamente productivo de chinampas o “jardines flotantes”, así como el tamaño y la sofistificación de su gran ciudad de Tanochtitlán. En una época en Europa en la que la limpieza de las calles era casi inexistente y las personas se veían obligadas a vaciar sus desbordantes orinales sobre las mismas, los aztecas empleaban numerosos limpiadores de servicio público para barrer y regar sus calles a diario, construían baños en todas partes, y transportaban sus desechos en canoas para usarlos como fertilizantes. ¡Pero esto no es nada! No te pierdas qué otros mecanismos llevaban a cabo los Aztecas con respecto a la higiene…

1. Extraían agua

Mientras Londres todavía extraía “agua potable” del contaminado río Támesis en el año 1854, los aztecas abastecieron a su ciudad capital con agua dulce del cercano cerro de Chapultepec por medio de dos acueductos; el primero construido por Netzahualcóyotl entre 1466 y 1478, y el segundo unos 20 años después por el gobernante Ahuitzotl. La importancia simbólica del agua para los aztecas se desprende de su palabra (metafórica) para “ciudad” - altepetl - que significa literalmente “montaña de agua” en náhuatl. Los acueductos fueron descritos por Hernán Cortés en 1520: “a lo largo de una de las calzadas a esta gran ciudad se ejecutan dos acueductos hechos de argamasa, y a lo largo de uno de ellos fluye una corriente de agua fresca, tan ancha como el cuerpo de un hombre, al corazón de la ciudad, y de allí todos beben. El otro, que está vacío, se usa cuando desean limpiar el primer canal”. ¡No dudes en continuar leyendo nuestro artículo!
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2. Se bañaban a menudo

Es probable que nada pareciera más extraño para los españoles que la actitud azteca hacia la higiene personal. En pocas palabras: valoraban mucho la limpieza. El conquistador Andrés de Tapia señaló asombrado que Montezuma se bañaba varias veces al día. Si bien lo hacía, no había nada de extraordinario en ese hábito para un azteca, ya que todos, según el historiador jesuita Francisco Javier Clavijero, “se bañaban a menudo, y muchos de ellos incluso todos los días, en ríos, lagos o charcas”. En contraparte, Europa vivía una gran época de desolación y suciedad, lo que impedía a la gente podía bañarse, ni siquiera una vez al mes.

3. Fabricaban su propio jabón

Carecía de un jabón verdadero, pero los aztecas lo compensaban con el fruto del copalxocotl, llamado “árbol del jabón” por los españoles, además de la raíz pegajosa de la xiuhamolli (saponaria americana); ambas hacían espuma lo suficientemente abundante como para poder lavar tanto el cuerpo como la ropa. El Códice Florentino enciclopédico, escrito por informantes aztecas poco después de la conquista, incluye una pequeña ilustración y descripción de la planta del jabón: larga y estrecha similar al junco con flores blancas. Alguna sirven para eliminar el cabello y otras son limpiadoras. Lavan, limpian y eliminan la suciedad”.

4. Tenían saunas

Estos documentos también hacen varias menciones a desodorantes, dentífricos y refrescantes del aliento (los españoles de la época se lavaban los dientes con orina). Además de bañarse en lagos y ríos, los aztecas se lavaban a sí mismos, a menudo a diario, en invernaderos similares a saunas. Un fuego externo calentaba una de las paredes al rojo vivo, y el bañista arrojaba agua sobre la misma, creando vapor. Como si se tratara de una baño de vapor ruso, los aztecas podían acelerar la transpiración golpeándose con ramitas y hierbas. Casi todos los edificios tenían tal baño o temazcalli, utilizados para tratamientos médicos y purificaciones rituales, así como aseo ordinario.

5. Pulcritud generalizada

Como escribió Jacques Soustelle: “El amor por la limpieza parece haber sido general en toda la población”. El Códice Florentino insinúa la importancia que se le da a la higiene personal al documentar las instrucciones dadas por un padre azteca a su hija: (Por la mañana) lávate la cara, lávate las manos, lávate la boca… Escúchame, niña: nunca te maquilles la cara ni la pintes; nunca pongas rojo en tu boca para verte más hermosa. El maquillaje y la pintura son cosas que usan las mujeres ligeras: criaturas desvergonzadas. Si quieres que tu esposo te ame, vístete bien, lávate y lava tu ropa.

6. Un enorme contraste

En este lugar tan higiénicamente iluminado tronaron los españoles. El siglo XVI fue uno de los períodos más sucios de la historia europea y, además, los españoles tenían su propia desconfianza sobre la limpieza. Europa en general había pasado de una cultura en la que la gente disfrutaba de un viaje regular a la ciudad o las “casas de baños” del vecindario a una que evitaba el agua por ser peligrosa. La gota que colmó el vaso fue la Peste Negra de 1347, una plaga que mató a 1 de cada 3 europeos. Cuando Felipe VI de Francia pidió a la Facultad de Medicina de la Universidad de París que se pronunciara sobre este terrible suceso, escribieron que los baños calientes, los cuales abrían los poros de la piel, permitían que la enfermedad ingresara al cuerpo. Por lo tanto, todas las casas de baños fueron cerradas, y la gente trató de evitar el agua a toda costa durante casi 500 años.

Luis XIV de Francia solo se bañó dos veces en toda su vida, pero se le consideraba relativamente limpio porque se cambiaba sus camisas de lino dos veces al día. Los españoles del siglo XVI heredaron ese miedo al agua, pero tenían una aversión adicional a la limpieza. Como cualquier otra parte del Imperio Romano, habían tenido sus propias casas de baños bien cuidadas. Pero cuando los visigodos conquistaron España en el siglo V, despreciaron a los baños calientes como afeminados y débiles, por lo que los demolieron. Para cuando los moros llegaron en el 711, los españoles habían perdido el viejo vínculo amante del baño. En ese punto, debido a sus convicción heréticas sobre la pulcritud de los moros, terminaron por ver a su propia suciedad como una virtud cristiana, debido a que algunos habían considerado a la limpieza como un lujo peligroso, así como la buena comida, el vino y los placeres sexuales. España continuó en esta austera tradición más tiempo que la mayoría. ¿Te ha parecido interesante? ¡Comparte este artículo con todo el mundo y no dudes en dejar un Me Gusta en nuestra página de Facebook!
Fuente: Twitter

301
De niña la llamaban jirafa por sus largas piernas, hoy triunfa como modelo…
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Teresa Ruiz Royo
Teresa Ruiz Royo 13/11/17 7:00
No generaliza siempre a ávido ,marranos y limpios , en España y en el mundo ,Steve Acosta romero
Misao Moshita
Misao Moshita 12/11/17 7:00
que inmundicia europa por dios xD ... yo no puedo no bañarme y en verano hasta 3 veces al dia por el sudor.. imaginense los españoles con tanta ropa pesada en nuestras tierras tropicales sudando hasta hacer hongos.. dios que asco
Luz Helena Rondon Rico
Luz Helena Rondon Rico 12/11/17 7:00
Que herenciad nos han dejado los españoles, triste realidad
Francisco J Prados
Francisco J Prados 12/11/17 7:00
Nos bañamos todos los días, estúpido!!!
Mariela Maitinez
Mariela Maitinez 12/11/17 7:00
Y siguen igual y ellos dicen ser el primer mundo
Steve Acosta Romero
Steve Acosta Romero 11/11/17 7:00
Resumidas cuentas, los españoles son bien cochínos...
Francisco J Prados
Francisco J Prados 12/11/17 7:00
Nos bañamos todos los días, estúpido!!!
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