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Su obsesión por dejar de parecerse a su gemela arruinó su imagen; con solo 32 años parece que tuviera 90...

Hoy es tiempo para hablar de una historia parecida a tantas otras relacionada con la belleza y el cambio estético, pero que difiere de todas ellas por ser una de las más desgraciadas que se recuerda. Una combinación entre expectativas imposibles, malas decisiones, y poca suerte, ha convertido la vida de una muchacha de notable salud y belleza en un infierno que la ha arrojado a una vida gris caracterizada por el atesoramiento de un físico desgastado, y por la depresión más absoluta en términos psicológicos.

Antes de explicar la historia de esta chica, nos gustaría aclarar que pese al evidente peso que para el desenlace de esta historia ha tenido la falta de acervo personal y responsabilidad de la muchacha en cuestión, esta forma de pensar y decidir se encuentra cada vez más extendida entre el común de la sociedad. Es por ello que en ocasiones debe ser vista y analizada como algo que va más allá del pensamiento y la decisión concreta que lleva a cabo la persona a título individual.
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En efecto, existe en nuestras sociedades todo un sistema de creación de cultura, que involucra potentes dispositivos trabajando a su favor como son los medios de comunicación, la educación o las iglesias, entre otros. En esta línea, y especialmente a través de según qué medios de comunicación, se difunden mensajes que instigan a la población a querer siempre tender a la perfección física como concepto único de belleza. Así se anula la crítica contra defectos sociales que logran pasar inadvertidos, y se favorece el consumo que enriquece al sector privado de manera en ocasiones ilegítima.

Dicho esto, y aclarando que hay dos partes en la culpa de que se den situaciones así, pasamos ya a hablar del caso de la mujer argentina que nos ocupa en este artículo. En nuestra historia de hoy comentamos la historia de una mujer argentina residente en Miami cuya obsesión por la estética la ha conducido a la depresión. Naddine Bruna, comparte un peculiar vicio con su hermana gemela Danna, y no es otro que la adicción a la cirugía estética.
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Ambas han logrado trabajar como modelos beneficiadas en gran medida por esta adicción, que se combina con el uso de numerosos cosméticos, y dietas en sintonía con sus intenciones. Tienen asimismo una tienda de ropa deportiva. No obstante a Naddine siempre ha habido algo que la ha movido a dar un paso más allá que su gemela, y que no tiene que ver estrictamente con la necesidad de verse perfectamente hermosa; siempre ha querido ser única. Por ello diferenciarse de su hermana a sido el sustrato de operaciones que han arruinado su vida, como la que revelamos a nuestro público a continuación.

Naddine tomó la arriesgada decisión de cambiar el color de sus ojos cuya pigmentación era marrón como el café o la avellana, por el azul de las estrellas de cine- Esta intervención carece de legalidad en EEUU por motivos tanto éticos como de seguridad (identificar a una persona,...), motivo por el que tuvo que viajar a colombia para llevarse a cabo esta operación. Gastó una cantidad cercana a los 3 millones de dólares, en algo de lo que jamás se llegaría a sentir orgullosa. Y que además arruinaría su vida.
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El procedimiento de esta operación consiste en en la inserción de una lente de contacto del color que se desea de manera inserta en el ojo. Esta manera de hacer las cosas le supuso a la protagonista de la historia molestias inmediatas después de la operación, cuadro que incluyó picores y enrojecimiento. Pero esto solo fué el principio. En el medio plazo la cirugía llevó sus peores efectos al extremo al emborronar la visión de la jóven que con el tiempo perdió el total de un un 80% de la visión en uno de sus ojos y un 50% en el otro.

Tal y como ella misma declara en el DailyMail esta operación ha destrozado su vida, dado que sus pupilas ya no saben adaptarse a la luz, y sufre de cataratas y glaucoma. Así, se encuentra casi completamente ciega por culpa de querer realizar un capricho, situación que además la ha conducido a la depresión. Lo peor de todo es que estos problemas no tienen solución, pese a los numerosos intentos que ha llevado a cabo. Ahora su visión es equivalente a la de una mujer de 90 años, y su hermana tiene que ocuparse de ella como si fuera su propia madre.
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Fuente: Unsplash / Pixabay / Pexels / Twitter

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