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Publicado 2018-08-02
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Cosas desagradables que las parejas hacen cuando están solas

A veces, estar en pareja es bastante extraño. Dicho de otro modo, es algo hermoso, pero llegados al punto de máxima comodidad, se comienzan a hacer cosas que no resultarían del agrado de todos. Es decir, básicamente, pasamos demasiado tiempo “sin filtros” al lado de nuestro compañero/a de vida, lo que da como resultado algunos hábitos ciertamente desagradables. Así que, si alguna vez te habías parado a pensar en ello con tu pareja, tranquilo, no estás solo. A continuación destacaremos algunas de las cosas más embarazosas que las parejas hacen cuando pasan mucho tiempo solos…

1. Hacer sus necesidades con la puerta abierta, sin importar que tu amado entre a lavarse los dientes…

A pesar de que al principio conservemos el pudor de no realizar nuestras necesidades fisiológicas ante nuestro invitado, llegando al extremo de esperar a que esa persona que queremos seducir se haya marchado para ello, la confianza va rompiendo barreras. Al principio se comienza por ir al baño cuando esa persona está contigo y finalmente llega ese momento en el que ya ni te importa hacerlo con la puerta abierta. Habría quien hubiese preferido no traspasar esa barrera, sobre todo porque no suele haber paso atrás.

¡No te pierdas el nuevo vídeo de nuestro canal! Cuando nos llega la primera cita solo somos un atajo de nervios. Pero hoy os traemos unos consejos que nos harán salir indemnes de esta traumática situación.

2. Pedirle a tu pareja que huela alguna prenda interior tuya porque no sabes si todavía está limpia o no…

Hay quien cambia de prendas de ropa cada día, varias veces al día y quien decide que una prenda interior se puede reutilizar por dos o hasta más jornadas. No obstante, pedirle a tu pareja que compruebe la “posibilidad” de volver a reutilizar una de estas prendas mediante el olor es algo que ningún mortal debería tener que exponerse nunca. De nuevo, la confianza suele dar bastante asco. Eso sí, una vez se hace la primera vez, cada uno ya se acostumbra y se hace a la idea.

3. Cuando tu pareja te persigue todo el tiempo con las pinzas en busca de algún pelo que sobresalga de la nariz…

La cuestión estética puede rozar el límite de tener a una completa esteticien como pareja. Tanto es así que hasta los pelos de la nariz, cuya función es la de filtrar el aire para retener las posibles partículas externas, se convierten en una auténtica obsesión. Por ello es bastante común verla esgrimiendo una pinza como si se tratara de un arma con la que liquidar cada uno de los molestos pelos que resultan tan poco atractivos para el ojo. Por supuesto, con el dolor que eso produce, cuesta mucho trabajo acostumbrarse.

4. Ese momento en que tu amada llevaba varios días sin poder hacer del baño y, de repente, cuando lo consigue, te lo grita a los cuatro vientos…

De nuevo la confianza rompe barreras, pues aunque el no poder ir al baño durante varios días crea una sensación de impotencia muy grande, tampoco es necesario que una vez puedas evacuar de nuevo tengas que avisar a tu pareja haciendo del evento algo público. Especialmente cuando lo haces a gritos cuando todavía sigues en el excusado. No obstante parece que para algunas personas la emoción del momento supera la intimidad y aboga por hacer partícipe a nuestra pareja de cada situación que nos afecte.

5. ¡Hay parejas que incluso llegan al límite de prestarse el cepillo de dientes cuando una de las partes lo ha olvidado!

Compartir un cepillo de dientes acarrea toda una interminable lista de efectos negativos entre los que se encuentran el traspaso de enfermedades, la falta de higiene o hasta la posibilidad de encontrarte con situaciones escatológicamente innecesarias. A pesar de ello algunas parejas tratan de mostrar una confianza que supera con creces lo recomendado por los médicos y hasta esto comparten. [b+No obstante por lo menos lo reservan solo cuando uno de los dos ha olvidado el suyo, no suele ser algo de costumbre.[/b]

6. Cuando tu compañero/a comienza a explorar tu dentadura en busca de algún trozo de comida rebelde…

Como si no fuese suficiente con acercarte a un espejo, algunas parejas creen necesario realizar la función de detectores de trozos de comida para tranquilizar a nuestra pareja. Aunque es cierto que en algunas ocasiones algunos alimentos son especialmente molestos en este sentido, es mucho mejor ir a un aseo y hacerlo por tu cuenta sin necesidad de comenzar una costumbre que es bastante poco agradable. Eso sí, como otras anteriores, una vez la normalizas se deja de lado los buenos hábitos y se instauran estos nuevos.

7. Que tu amada se coloque encima tuya cuando no te das cuenta y comience a hacerte un daño horrible mientras te saca los granos o espinillas…

A veces este tipo de ataques de supuesta limpieza suelen pasar a ser furtivos cuando nos negamos a que alguien nos reviente nuestros granos. Si bien es cierto que el no tocarlos es la mejor opción, la posibilidad de “arreglar” la situación lo más rápido posible es algo que suele estar por encima de la propia voluntad o decisión personal. ¿Qué más da lo que te digan o las veces que te lo repitan? Si quieres retirar los granos de tu pareja nadie está por delante de ti.

8. Cuando debes preguntarle su opinión sobre tu olor corporal para ver si puedes o no salir así a la calle o al trabajo…

El olor corporal es una medida que demuestra la higiene que esa persona tiene, por lo que si existe la más mínima duda de que podrías no tener unas condiciones óptimas, lo mejor es darte una ducha aunque sea rápida frente a preguntarle a tu pareja si realmente es necesario. No obstante algunas personas prefieren hacer partícipes de un momento bastante incómodo que les obligue a pasar por el mal trago de descubrir que no, que no están en condiciones de ir a ningún sitio.

9. Ese momento en que uno de los dos ha comido más ajo de lo normal y le pregunta a su amor si su aliento es digno de salir en público…

El ajo es uno de los ingredientes que suele provocar un aliento de lo más desagradable, siendo además de los más persistentes y más difíciles de eliminar. Pero si tenemos un capricho, no nos queda más remedio que comprobar si luego no tenemos un olor capaz de tumbar al más aguerrido de los vampiros de Transilvania. Por desgracia algunas personas prefieren optar por un camino mucho oscuro y elegir a su pareja como “catadora” oficial. ¿Qué nos hace pensar que es esa persona que consideramos como la más especial la que tiene que sufrir las consecuencias de un aliento horrible?

10. Que comience a verificar la cantidad de cerumen que tienen tus oídos mientras están sentados en el sofá viendo una película…

Este extremo está considerado algo demasiado duro para que muchas de las personas terminen por realizarlo, pero la falta de higiene de algunos individuos hace que se termine por decantar por el menor de los males. El problema radica en que, aunque nos cueste mucho trabajo visualizar nuestras propias orejas, debemos mantenerlas siempre correctamente limpias. Eso sí, nada de utilizar un bastón de los oídos dentro del propio órgano, ya que podríamos dañar nuestro tímpano.

11. Que tanto el uno como el otro comiencen a chatear mientras se encuentran en el baño haciendo sus necesidades…

Si te aburres en el cuarto de baño es mejor que te dediques a algo mucho más productivo como leer alguna página web, un libro o simplemente terminar lo antes posible sin distraerte. No obstante hay otra posibilidad, dedicarte a escribirle a la persona que aguarda en el exterior para no cortar la conversación mientras te evacúas en el retrete. Por supuesto que la otra persona no se sentirá en lo más mínimo incómoda cuando sepa dónde te encuentras.

12. Compartir una toalla, pese a que muchas parejas lo consideran altamente antihigiénico…

Si bien es cierto que este punto puede parecer poco problemático, también puede ser un foco de infección con diversas enfermedades. Es por ello nada recomendable, además de que a muchas personas les supone una línea que nunca se debería traspasar. Especialmente si la persona que utiliza tu misma toalla no tiene la misma higiene que tú. Al fin y al cabo está en contacto con toda tu piel limpia. Cada uno tendrá sus propias normas a este respecto.

13. Usar una de las camisetas usadas de tu chico porque huele a él y eso te hace sentir mejor…

Puede que a muchas personas les parezca algo exageradamente ridículo, pero en el mundo de los fetiches este ocupa uno de los lugares más comunes. El conservar algo que nos recuerde el olor de la pareja a la que amamos es una forma muy simple de mantener viva la emoción de dormir compartir el momento en diferido con la persona querida. No obstante no deja de recordarnos que ese olor debería ser bastante más cercano al perfume que al propio olor corporal. Para gustos, colores.

14. Mostrarle a tu compañero/a algún pelo rebelde que ha crecido más de lo normal en la zona íntima…

Como mamíferos que somos, todos tenemos pelo en las diferentes partes del cuerpo. Esto no significa que tengamos que compartir un crecimiento anómalo de uno de estos cabellos con nuestra pareja, sea del tamaño que sea y especialmente en una zona íntima. Realmente eso es algo que debe quedar para nosotros y que seamos los propios afectados los que tengamos que encontrar una solución para el mismo. En la práctica esto se traduce en que finalmente la persona que quiera mostrar sus pelos largos lo hará sin tapujos.

15. Tocar ese grano molesto que le ha salido a tu pareja en la cara para comprobar si le duele…

Si algo te molesta, qué mejor manera de descubrir si es doloroso que presionando repetidamente con el dedo. Especialmente si es un grano, uno de los tanto placer parece despertar en algunas personas. Precisamente por este fetiche siempre se suele realizar un ritual previo en el que se trata de descubrir si es realmente doloroso o simplemente es algo superficial que puede ser eliminado, para gusto de los más fetichistas. Generalmente esto carece de importancia, pues si alguien quiere hacerlo lo hará de todas formas sin importar tu dolor.

16. Examinar los pies de tu amada para ver si toda esa piel descascarada podría ser pie de atleta…

El pie de atleta es un mal que afecta a nuestras extremidades y que tiene un origen fúngico. Pero aunque no siempre se trate de esto, casi todas las personas que comienzan a sufrir una descamación se preocupan y eligen al compañero de fatigas para poder resolver su curiosidad médica. De nuevo no importa que se pierda la pasión, el encanto o la propia sensación de ser una romántica si de por medio está la posibilidad de evitar ir a un especialista en la materia.

17. Examinar algún sarpullido del cuerpo, buscar en Google en busca de soluciones y usar aceite de coco porque habéis visto que eso puede ayudar…

San Google es una de las herramientas médicas más temidas por los profesionales pero más consultadas por los hipocondríacos. Es por ello más que común tratar de buscar y comparar cualquier tipo de erupción cutánea en busca de un culpable en modo de cáncer, enfermedad de rara curación o simple picadura de mosquito. Todo es válido para hacer partícipe a nuestra pareja de la preocupación del fin de nuestros días. O puede que de tener que acercarse al farmacéutico por algún remedio para calmar el dolor de una simple heridita.

18. Mantener relaciones íntimas, ya sea que alguno de los dos se haya duchado recientemente o no…

Cuando a alguno de los dos le entran unas ganas incontenibles de compartir un momento íntimo, en muchas ocasiones poco importan las condiciones de aseo que se tengan. Si el sentimiento es compartido, de hecho, no importará ni el sitio ni hasta la gente que pueda descubrirlos. Esto, por supuesto, puede llegar a ser el motivo por el que se desencadenan algunos de los episodios más bochornosos de una relación. Eso sí, la mayoría de las veces solo se salda con una consumación placentera.

19. Y por último, usar ropa interior terrible y llena de agujeros, incluso cuando tu pareja intenta seducirte, para tener relaciones íntimas…

Algunas personas consideran que cuando una persona se ha convertido en nuestra pareja no es necesario seguir invirtiendo dinero en el mantenimiento de la pasión, en el cuidado de la ropa interior atractiva o hasta en llegar a utilizar la que se encuentra en un estado completamente deplorable. A veces es preciso terminar por dedicar algo de tiempo y dinero en reponer las prendas curtidas en mil batallas. La recompensa será bastante grande. ¡No dude en compartir este artículo con todo el mundo y en dejar un Me gusta en nuestra página de Facebook!
Fuente: Instagram

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