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Publicado 2018-08-16
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30 años después finalmente se resuelve el estremecedor caso de April Tinsley

El 1 de abril de 1988 April Tinsley, una niña de 8 años que vivía en Fort Wayne, USA, volvió pronto del colegio en la tarde de un viernes debido a que las clases acabaron antes. Luego de tomar el almuerzo, preguntó si podía ir a jugar con su amiga Nicole. La madre accedió y le dijo que volviera en un par de horas. Cuando la hora acordada fue superada, su progenitora empezó a preocuparse. Llamó a la mamá de su amiga y le preguntó por ella. Las chicas se habían despedido una hora antes, Nicole iba a un parque cercano, pero April dijo que iba a retornar a su casa. Sin embargo, la pequeña nunca regresaría. A continuación te mostramos todos los detalles de un caso que conmocionó al mundo en los 80 y que el pasado 15 de julio pudo ser resuelto finalmente.

Dos horas después de la hora señalada por su madre, a las 6 de la tarde, su progenitora denunció su desaparición a la policía. La búsqueda comenzó, pero no se halló ninguna pista. La angustia desde luego se apoderó de la madre, y es que en sus propias palabras la pequeñita siempre respetaba los horarios, pues era un angelito de tan solo 8 añitos. Fue entonces cuando la preocupación se convirtió en pánico y comenzó la búsqueda.

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El 4 de abril un hombre encontró el cuerpo de la niña entre los arbustos, a 13 metros de la carretera. La infante había sido asfixiada y abusada. En el otro lado de la vía, a 250 metros, se encontró uno de los zapatos de la pequeña. Imaginamos la desagradable y macabra sorpresa del hallazgo del individuo al ver la horrible escena ante sus ojos.

La policía sospechaba que el asesino tenía que vivir cerca, debido a que el cadáver fue hallado en un lugar solo conocido por los locales. Cuando algo tan terrible y escalofriante ocurre todos los habitantes de la localidad se convierten en sospechosos o en aliados en la búsqueda del o los culpables. Sin duda uno de esos casos que creemos que únicamente existen en las películas de Hollywood. Pero, de dónde más sino de la vida real para inspirar esas macabras historias.

Algunos testigos dijeron que el 1 de abril habían visto a una niña vestida como April a bordo de una camioneta azul. Fueron las primeras pesquisas sobre el caso que indignó a toda una nación y al planeta entero. Pero, ¿acaso era suficiente? Desde luego que no, esa pista no resolvía el caso, pero al menos daba esperanza a los lugareños y a la madre de la pequeña April.

Se sospechaba que el conductor era rubio y tenía alrededor de 30 años. La comunidad local se involucró en hallar al asesino. Miles de pistas fueron transmitidas a la policía, tratando de ayudar en la investigación. Podemos imaginar la rabia y sed de justicia que motivó a todos los habitantes de la región y de todo el país. Sin embargo, el asesino fue bastante meticuloso y cuidadoso al cometer su indignante y aterradora fechoría; por ello había mucho más por hacer.

Desafortunadamente, el homicida no fue hallado. De acuerdo a los lugareños, tuvo que ser obra de una secta satánica. Y es que ya en décadas anteriores se supo de los delitos cometidos por los miembros de "La Familia" liderada por el infame Charles Manson. Debido a las características de este crimen, la gente creía que se podía tratar de algún admirador o incluso ex miembro de ese grupo demoníaco.

Dos años más tarde, en 1990, en la puerta de un granero aparecieron una infames palabras "Yo maté a April M. Tinsley de 8 años. ¿Han encontrado el segundo zapato? Haha, ¡mataré de nuevo!" Notas escalofriantes que sin duda paralizaron a quienes las leyera. No obstante, fueron también una motivación suficiente para continuar y redoblar esfuerzos en la búsqueda del asesino. ¿Acaso creía que el pueblo y la policía se quedarían tan tranquilos y de brazos cruzados?

En aquel lugar, sin embargo, no fueron halladas ninguna huella dactilar o cualquier otra pista que pudiera usarse para encontrarlo. Nuevamente el criminal había logrado hacer alarde de su fechoría sin dejar rastros que permitieran dar con su paradero. Pero, ¿serían ciertas sus amenazas y en verdad se disponía a volver a cometer un delito tan horrible? La pregunta estaba en el aire y la preocupación de todos también.

El caso se mantuvo activo durante los siguientes 14 años, hasta que en 2004 fueron encontrados 4 panfletos misteriosos adheridos a las bicicletas de niñas pequeñas. El autor de estas notas afirmaba ser el asesino de April. En un principio se creía que podía tratarse de una mala broma, pues ya habían pasado varios años desde que se cometiera el infame delito. Sin embargo, la caligrafía de mala calidad coincidía con la de la nota encontrada en el granero en 1990. No había duda, se trataba de la misma persona.

Tres profilácticos fueron adheridos a tres de estos mensajes y una instantánea Polaroid en la que aparecían las partes pudendas de un varón fue pegada en el cuarto. Sin duda el criminal se sentía orgulloso de su asquerosa acción. La policía estaba ante un maniático, y no sería nada fácil dar con él. Pero, nuevamente estas notas y su horrible contenido fueron una nueva motivación para encontrarlo.

El ADN encajaba con el material genético encontrado en el cuerpo de la infante, pero al escanearlo en la base de datos de la policía no aparecía registrado. Cabe mencionar que la tecnología en aquellos años no es la misma que existe en nuestros días. Por eso en aquella ocasión no fue posible hacer una asignación exacta del perfil del asesino. Pero, nada quedaría así; todos estaban comprometidos y determinados a dar con el criminal.

En estos mensajes el escritor afirmaba ser el asesino de April Tinsley, que había estado observando a cada una de las niñas, y que si cada una no reportaba lo ocurrido a las autoridades iba a ir por ellas. Se trataba de un asesino que además se sentía orgulloso de lo que había cometido. Pero, ¿acaso quería ser descubierto? Sus acciones parecían afirmarlo.

Los investigadores no sabían qué hacer, así que publicaron las cartas para intentar ver si los locales podían hallar alguna clave. Sin embargo, ni siquiera con este tipo de acciones era posible obtener pruebas contundentes para acusar a alguien en particular. ¿Qué era lo que debían hacer las autoridades sino esperar? Así fue, y aunque muchos creyeron que se habían dado por vencidos, se equivocaban.

Más tarde, las pistas comenzaron a llegar del afectado pueblo, y una de ellas parecía ser particularmente interesante. Un hombre acusaba de asesinato a su propio padre. Aunque en un principio la policía se negó a aceptar que se trataba de acusaciones reales, no había nada que perder y comenzaron a investigar al susodicho.

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El denunciante afirmaba que su familia había vivido cerca de la de April, y que su padre poseía una camioneta azul que volvió a pintar de otro color tras la muerte de la joven. Las acusaciones cuadraban y tenían sentido por completo. Pero, ¿acaso de verdad por fin habían dado con el verdadero asesino de la pequeña April? Lamentablemente no sería así.

La policía halló cartas con la misma letra que en los mensajes de las bicicletas y la cámara Polaroid con la que se hizo la imagen. El varón alegó que en el día del secuestro estuvo trabajando, pero varios documentos demostraron que no había asistido a su empleo ni en el día de su desaparición ni cuando la encontraron. No obstante, el ADN de este sujeto no cuadraba con el del asesino. La investigación volvía a estancarse.

Mientras tanto, se desarrollaron compañías que estudiaban el ADN de millones de individuos para ofrecer el árbol genealógico y diversos datos sobre nuestro pasado. Gracias a ello se pueden encontrar a parientes lejanos y desconocidos. Los avances en la tecnología criminalística le daban al caso esperanzas, pues ahora se podía al menos tener una gama más amplia de perfiles que pudieran encajar y ser comparados con los restos ya existentes tanto en las notas dejadas a lo largo de la investigación como en la escena del crimen.

A principios de este año el ADN del asesino fue registrado y comparado en las bases de datos de estas compañías, y gracias a ello en mayo se encontraron a dos hermanos que podían ser responsables de la muerte de April. Los investigadores hallaron en los cubos de basura de uno de ellos, John Miller, de 53 años, restos de ADN para testear. Resultó que John era el responsable del asesinato de April.

La policía apareció en su caravana el domingo 15 de julio. Cuando le preguntaron si sabía por qué lo visitaban, él sólo dijo “April Tinsley”. Miller admitió el abuso y asfixia de las niña de 8 años, así como de usar su cuerpo sin vida. Así llegamos al final de nuestro artículo, esperamos que te haya inspirado o al menos entretenido. ¿Qué te ha parecido? Coméntanoslo. Si te agradó dale like y comparte con tus amigos y familiares.
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