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Publicado 2018-09-11
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Siguen las insidias contra el papa Francisco, denuncian “lobby gay” en el Vaticano

El Papa Francisco ha levantado numerosas críticas entre los sectores conservadores de la Iglesia Católica por su postura moderada respecto a las diferentes orientaciones. Mientras que ha mantenido que este tipo de comportamientos supone un pecado, algunos de sus comentarios no oficiales en ciertos medios ha sugerido una cierta reticencia a juzgar a estos individuos. Hace unos meses dijo que él no era nadie para condenar a las personas gays, y hasta le dijo a un superviviente de abusos por parte de clérigos que Dios lo amaba tal y como era. ¿Piensan que se debería actuar de forma diferente?

Lo que muchos comenzaron a decir es que este tipo de conductas por parte del Papa se deben a una presencia predominante de gays entre los altos mandatarios del Vaticano. Si bien es cierto que la Iglesia por norma general siempre ha mantenido opuesta a dichas prácticas, parece que en realidad todo responde a una medida para evitar destapar las verdaderas inclinaciones de su seno más profundo y cerrado. Muchos incluso han llegado a afirmar que es una de las posiciones más repetidas, debido especialmente al nulo contacto femenino al que se enfrentan. A continuación te contamos todos los detalles de esta noticia.

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Un ex nuncio del Vaticano ha acusado al papa Francisco y a otros líderes de la Iglesia de haber encubierto varios casos de abusos a menores. Esta situación, mucho más escabrosa, no solo ataca a las bases de la moral católica de la que siempre intentan hacer ejemplo todos los sirvientes de Dios, sino que también atenta contra la propia legalidad. Es por ello que cuando han saltado por los aires casos de este tipo de excesos, la iglesia ha tratado de dar siempre una respuesta tibia. Siempre según la opinión del propio crítico que ha despertado la animadversión ante la figura del Papa actual.

Esta fuerte acusación muestra las tensiones mayúsculas que enfrenta en estos días la Iglesia Católica. La imagen de bondad y de luz que siempre han defendido los partidarios del papa Francisco se han visto enturbiados por la posibilidad de que estuviese detrás de dicho encubrimiento, siendo una muy grave acusación que podría llegar a hacer tambalearse los cimientos propios de la institución. No obstante no parece que le haya quitado mucho el sueño ante la seguridad de que su trabajada imagen pública hará de defensa suficiente. O al menos le dará tiempo para reaccionar en caso de necesidad.

Las afirmaciones fueron realizadas en una larga carta escrita por el arzobispo Carlo María Viganò, el cual fue jefe diplomático del Vaticano en USA. Sin duda el país norteamericano siempre ha tenido una relación muy tensa con la religión cristiana, fruto en gran medida de su mayor afiliación a otras confesiones o ramas de la iglesia, tales como el protestantismo o la iglesia anglicana entre otras. No obstante, la fuerte crítica que se hace hacia la considerada como primigenia de todas las cristianas siempre ha tenido en el país una cara muy dura.

Viganò dijo que informó al Papa en junio de 2013 de los crímenes cometidos por el cardenal Theodore McCarrick, el que fue arzobispo de Washington, D.C.. Esto, que de por sí debería haber recibido una respuesta fulminante que sirviera como ejemplo para el resto de personas dedicadas a esta sagrada profesión, sirvió como la mecha de rápida combustión que hizo saltar por los aires la confianza en su superior por parte del propio Carlo María. Algo no funcionaba como debería en la jerarquía eclesiástica y él estaba dispuesto a descubrirlo.

No obstante, Viganò expresó que Francisco “continuó encubriéndolo” y finalmente le hizo su “asesor de confianza”. Este ex nuncio también comentó que Benedicto XVI impuso sanciones sobre McCarrick, pero que el actual Papa cambió las órdenes. Este giro de los acontecimientos se vieron beneficiados por la falta de foco sobre la propia noticia, una vez fuese el propio antecesor de Francisco quien sacrificara su carrera y hasta anunciara su retirada del puesto de máximo líder de la Iglesia Católica debido a los diferentes escándalos. El nuevo papa creyó ser mucho más efectivo considerarlo como una figura no tan de primera línea.

“En estos momentos dramáticos para la Iglesia mundial, él debería aceptar sus errores y proclamar un principio de tolerancia cero…” escribía en su carta. Hacer servir de ejemplo incluso a las máximas figuras de una religión tan importante e influyente como es la cristiana, que en su suma de todas sus vertientes conforma la más profesada de todo el planeta. No obstante parece que esconder los problemas debajo de la alfombra fue una medida mucho más práctica y rentable para el máximo dirigente. Al menos lo fue hasta que el propio Viganò lo expresó.

“El Papa Francisco debería renunciar a su cargo, así como los numerosos otros miembros que han encubierto los abusos a menores”, pedía Viganò. Esto, por supuesto, sería un ejemplo para todos los que sirven a Dios, pero también sería una aceptación de la cantidad de casos de corrupción que hay en todos los escalones de la Iglesia, así como la negación de uno de los principios más importantes que rigen la voluntad del propio papa de Roma, su infalibilidad. Esto es, que según las leyes cristianas, la figura de su dirigente no puede jamás estar equivocada por seguir las órdenes directas del propio Dios.

Este hecho representa uno de los mayores quiebros entre los dos grandes bandos de la Iglesia Católica: los tradicionales conservadores y los liberales progresistas. Estos primeros, que vieron su fe crecida con Benedicto XVI, recibieron como un tremendo golpe la llegada de uno de los considerados como más liberales y progresistas de cuantos papas hayan puesto su pie en el Vaticano desde tiempos ignotos. Por desgracia en muchas ocasiones esa postura se queda solo de puertas hacia afuera. Ahora la brecha se ha abierto más que nunca y no se sabe por dónde puede terminar.

Los conservadores rechazan con fuerza la postura moderna del Papa sobre las diferentes orientaciones, el divorcio y el matrimonio con personas del mismo género. La imagen de “la iglesia que lo acepta todo” va muy en contra de las escrituras, que aunque predican una apertura hacia ideas que fueron revolucionarias en su momento, para muchos tienen que ser actualizadas y adaptadas a los tiempos que corren. No obstante esto supone una auténtica herida abierta para los moderados conservadores, que pretenden que se sigan manteniendo las tradiciones tal cual han funcionado a lo largo de cientos de años.

Muchos otros miembros tradicionales creen que esta “revolución” está erosionando los pilares morales de la doctrina de la Iglesia, y que está siendo atacada desde dentro. Esto, traducido a otros momentos anteriores que ya ha vivido la propia religión cristiana, podría terminar provocando un nuevo cisma como el que fomentó la creación del protestantismo en el siglo XVI de la mano de Martín Lutero. No obstante parece que la Iglesia Católica está muy tranquila al respecto, confiando en sus ministros para reinstaurar una confianza con el pueblo. Otros piensan que llegan mal y tarde para esta medida.

Viganò también denunciaba la presencia de un “lobby gay” que cada vez tiene más poder, gracias al nuevo Papa. No se precisó de quién o quiénes se estaba hablando, pero sí que se intentaría fomentar reformas que hicieran de la Iglesia un camino hacia atrás para muchos de los que creen que se ha vuelto demasiado restrictiva. Uno de los ejemplos más claros fue la declaración de que no estaba de acuerdo con el principio del voto de castidad para los propios laicos religiosos, ya que no se mencionaba en las sagradas escrituras. Todo parece apuntar negativamente al nuevo portavoz de Dios.

Este arzobispo cree que las redes secretas de personas homosexuales en el Vaticano son una de las causas principales en el problema de los abusos a menores. La acusación, que tiene un valor muy fuerte contra los principios fundamentales de la Iglesia, ha caído como un auténtico jarro de agua fría y ha supuesto un golpe de efecto que podría llegar a hacer caer a muchos de los altos jerarcas de la cristiandad. Este tipo de actitudes, lejos de ayudar, harían que muchos de los practicantes se replantearan sus creencias y tratasen hasta de buscar una versión más adaptada a sus enseñanzas personales, dentro de las muchas que ofrece la cristiandad.

“Estas redes gays, que ahora están extendidas en numerosas órdenes religiosas, diócesis, seminarios, etc. actúan bajo el concilio de secretos y mentiras que finalmente acabarán con la Iglesia,” expresaba también en esta nueva carta. El miedo que atormenta al propio Viganò es precisamente que la inactividad sea el motivo por el que estas personas terminen por destruir lo que ha estado en la Tierra desde hace casi 2000 años. El problema más grande es que ahora muchos podrían quedar completamente indefensos ante los ataques que unos otros se lancen.

Además, Viganò aportaba un estudio que mostraba que el 80% de los casos de abusos en la Iglesia fueron cometidos por curas varones con menores masculinos. Esta afirmación aportaría una clara vertiente que no ayudaría para nada a los partidarios del silencio institucional y la intención de “no hacer nada y esperar a que la tormenta pase”. No obstante, desde los sectores más críticos con la estrategia, el ejemplo no puede ser la impasividad, ya que muchos de los enemigos del cristianismo, en una sociedad que cada vez lo pone más difícil para ser religioso, lo tienen muy sencillo para defenderse.

Su argumento, así como el de muchos otros conservadores, dice que los clérigos gays entran en la organización para abusar a los menores sin ser castigados. En parte verdad no le falta si nos referimos a los que han salido del problema, una vez descubiertos, sin que la justicia les lleve por delante. No obstante ni todos son gays, ni los que lo son son todos pederastas. Hay que tener siempre mucho cuidado con las generalidades porque solo nos llevan a un camino sin salida en el que terminemos metiendo a todas las personas por igual.

No obstante, la literatura científica no muestra una relación entre la homosexualidad y el abuso de menores. La crianza en una sociedad fuertemente influenciada por la religión y la internación de muchos de sus clérigos desde una temprana juventud les empuja a vivir una situación en la que sus únicos referentes son varones. La prohibición de mantener relaciones con mujeres les hace querer buscar la salida por otros derroteros. Si bien es cierto que la proporción de personas que terminan cayendo es ínfima, siguen existiendo dolorosos casos que sirve de ejemplo para lo que no se debería hacer.

A principios del mes de agosto una corte de Pennsylvania, USA, reveló que en su estado hubieron más de 1.000 víctimas en los últimos 70 años, y que casi en su totalidad los delitos fueron encubiertos. Por culpa de esta situación, se mantuvieron en el cargo personas que prosiguieron con una actitud delictiva, inmoral y completamente reprochable. Además, no significa que hubieran sido los únicos, ya que muchos otros simplemente pudieron quedar en un silencio desde primera hora por miedo a sufrir las consecuencias. La institución se encargaría de hacer el resto para proteger a sus sirvientes.

El Papa no ha respondido oficialmente a este documento, y se desconoce las medidas que tomará en el futuro, pero hace unos días expresó que la carta “habla por sí sola…”. No sabemos si lo que quería hacer mención era al hecho de aceptaba su parte de culpa o de que estaba restándole importancia. Así llegamos al final de nuestro artículo, esperamos que te haya inspirado o al menos entretenido. ¿Qué te ha parecido? Coméntanoslo. Si te agradó dale like y comparte con tus amigos y familiares.

Fuente: Twitter

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