Increíble!

Publicado 2018-09-14
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Una novia se fue a cambiar a su habitación después de la boda. Su marido estaba tendido en la cama, pero no estaba solo

Una boda es un evento único que recordamos por el resto de nuestras vidas. Y mientras muchos pretenden quitarle importancia, antes de dar este paso deberíamos conocer bien a nuestra pareja y tenerla en nuestro corazón. Es lo que Silvia creía haber conseguido, y estaba muy feliz después de haber encontrado a Robert. En pocos meses sabían que estaban hechos el uno para el otro, planeando una bella vida juntos. El varón de 30 años le propuso matrimonio durante unas vacaciones en el mar… A continuación te contamos todos los detalles de esta historia.

novia engañada

Silvia aceptó sin dudarlo y sintió cómo este hombre podía ser con el que estuviera para siempre, incluso teniendo hijos. Sin duda las bellas historias de amor siempre se han iniciado con momentos históricos en el que un paisaje, una palabra en el momento adecuado, siembran lo que en el futuro será una historia de lo más hermosa. No obstante poco a poco las cosas se fueron tornando cada vez más de rosa, más alegres y mucho más prometedoras. Todo un mundo que se abría sin que ella pudiera sospechar el giro dramático de su experiencia vital. Ya lo diría el propio Murphy: si las cosas van demasiado bien, sospecha.

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Todas sus amigas la envidiaban, y en más de una ocasión ella relataba orgullosa todos los detalles que su futuro esposo le ofrecía. A pesar de que muchas personas solo se basan en aspectos muy superficiales de la vida, para ella eran otras situaciones más personales las que le hacían plantearse que había dado con un verdadero brillante de persona. Atento, cariñoso, todos los piropos le parecían pocos para una persona demasiado perfecta para ser real o, por otro lado, para haber terminado proponiéndole matrimonio a ella. La felicidad no duraría más allá de la boda, no obstante.

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Contaba que la llevaba a viajes paradisíacos, que cocinaba a menudo y hasta que le llegó a comprar un reloj caro. Todo ello facetas que denotaban simplemente que quería tenerla para el resto de su vida como la persona con la que compartir cada experiencia, cada momento y cada situación. Sus amigas no dejaban de verla como alguien que había descubierto a alguien que era la verdadera envidia de su propio grupo. Sus mejoras amigas la miraban con ojos celosos pero con una alegría porque fuese ella precisamente quien lo iba a disfrutar.

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Ella también estaba muy feliz de que llevar toda la responsabilidad de las preparaciones para la boda, pues quería que fuera como en un cuento de hadas. Al fin y al cabo siempre querría tener en su recuerdo que la ceremonia se hubiese realizado tal y como ella quería planearlo. Cada mínimo detalle, cada paso que daba, le acercaba un paso más a un momento que se presentaba como perfecto ante los ojos de cualquier persona con la que compartía alguno de los elementos que iba a utilizar. A pesar de ello, muchas personas le preguntaron si su futuro marido no iba a participar en esta selección.

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Por supuesto confiaba en el buen gusto de Robert, pero quería hacerlo todo por sí sola. Él estaba centrado en otros aspectos del matrimonio, intentado ayudar solo cuando ella así lo requería y dejándole los detalles que le hicieron sentirse feliz. La vida iba girando perfectamente sin que nada escapara a sus propios planes. El traje, las flores, la comida, la música, todo iba tomando forma y se iba sumando en una enorme lista en la que cada línea iba acompañando a una casilla de chequeado que daba el paso como cerrado. El día clave se iba acercando.

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Más tarde escribió un mensaje a un periódico local señalando el hecho de que la gente no suele ser lo que parece. La enigmática nota dejó a todo el mundo sorprendido, pues nadie se esperaba que el giro de los acontecimientos hubieran podido dar como resultado una situación tan de telenovela. La joven, casi con lágrimas en sus letras, contaba lo que para ella había sido una de las experiencias más duras de su vida y que ahora quería compartir con el resto del mundo para dejar que los demás aprendieran también de sus propios errores.

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“Robert era la pareja ideal, o así lo creía. Tenía la impresión de que leía mis pensamientos y que hacía lo que me gustaba con placer”, comentaba la joven en la carta. La importancia de la propia empatía o el conocimiento de tu pareja es una de las piezas angulares de cualquier relación, que sin duda da paso a un grado de compenetración para la convivencia. Por desgracia parece que ella misma no había comprendido a su pareja, sus intenciones o sus verdaderas inquietudes, pues cuando se encontró con la situación que trastocó todo descubrió que todo había sido un enorme engaño.

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“Por eso es que cuando me lo propuso en la playa durante la puesta de sol, salté de alegría”. De esta forma tan especial, con una situación que a todas luces parecía de lo más romántico, esta pareja había decidido que ambos querían dar un paso muy importante, la aceptación de una relación amorosa que pudiera dar como resultado un nuevo mundo. Los dos lo decidieron juntos, pero en realidad parece ser que no estuvieron del todo convencidos cuando finalmente todo fue un cúmulo de emociones que debían haber madurado un poco más.

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“La boda se organizó rápidamente, con la fecha a 9 meses después de que en mi ciudad natal nos prometiéramos. La dama de honor era mi mejor amiga, quien vivía en el bloque próximo a mi casa”. Todo iba saliendo como en los mejores planes, contando con amistades que sin duda ayudarían a convertir esa situación en algo divertido, alegre y, especialmente, para no olvidar jamás. Desde luego ella misma no lograría pasar página en un largo periodo de tiempo, ya que según ella misma no querría volver a pasar por una experiencia tan particularmente dolorosa.

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“Estaba agradecida de que ella pudiera experimentar algo tan bonito conmigo. Si hubiera sabido que iba a ser una víbora”, comentó Silvia recordando el incidente. “La boda tomó lugar en un día soleado, con numerosos familiares, amigos y conocidos”. Los invitados al evento, queriendo aportar su grano de arena, no pudieron sino acudir contentos a una celebración que era el fruto de un trabajo que había llevado a la propia protagonista un largo periodo de trabajo. Y el esmero le pasó factura, pues todo lucía de manera espectacular. No obstante, lo que menos esperaba es que, en lo único en lo que no había invertido planificación, era precisamente en aquello que finalmente destrozaría todo el evento.

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“El juramento fue conmovedor tanto para mi como para mis padres, suegros y amigos, quienes nos miraban con afecto. Después de la iglesia, fuimos al convite. Por supuesto, nuestro primer baile sonó junto a nuestra canción. Todo parecía idílico”. Ya unidos en sagrado matrimonio, ambos comenzaron a disfrutar de las mieles del día más especial en el que supuestamente se iban a ver inmersos. Ahora todo parecía discurrir a la perfección, hasta que a ella se le ocurrió una idea que se convertiría a la postre en la mejor decisión de la noche.

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“Desde el principio quería tener dos vestidos para la noche. Quería ponerme el segundo antes de la fiesta, pero decidí que era mejor cambiarme después del primer baile y de una comida caliente”. Puede que esta opción, muy utilizada por todas las novias del mundo para evitar destruir un costoso traje de bodas, no tuviera nada especial. De hecho no es por el cambio de ropa, sino por lo que sucedió cuando entró en el recinto donde lo guardaba que su sorpresa pasó de feliz a trágica en un simple abrir y cerrar de ojos. Su historia de amor estaba a un paso de terminar y ella solo pensaba en cómo cambiar su vestido.

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“Debido a que la boda se organizó en un hotel, nosotros, como casi todos los invitados, teníamos una habitación. Fui al ascensor para subir a la primera planta, donde estaba nuestra estancia. Se suponía que mi amiga me iba a ayudar con el traje, pero no pude encontrarla entre los invitados”. La habitación nupcial esperaba con todos los equipamientos preparados para que pudieran realizar desde los cambios de ropa pertinentes como para pasar una noche de bodas que sirviese de colofón para un día cargado de emociones. Por desgracia no iba a ocurrir nada más allá de ese momento.

“Todo lo que hice fue abrir la puerta y ver inmediatamente a mi marido encima de mi dama de honor. Enseguida me vieron y les miré. No podía decir nada. Comencé a llorar y a quitarme las lágrimas de los ojos”. Mi marido me estaba engañando con mi mejor amiga en la misma cama en la que supuestamente momentos después íbamos a disfrutar de nuestra primera noche juntos como casados. Aunque no hubo palabras que pudieran haber entrado en unos oídos taponados por el odio visceral que sintió la pobre víctima de la infidelidad, ella sí que pudo darse media vuelta y salir corriendo hacia su nuevo objetivo en la vida. Todos debían saber que se había acabado la celebración.

“Fui a la pista de baile y grité para que todos me escucharan. Entonces fui a la orquesta y dije por el micrófono: Gracias a todos por venir. De verdad me alegra de que hayáis acudido esta noche”. La cara de expectación era una mezcla de curiosidad con sorpresa, pues nadie esperaba haberse encontrado a una novia con el maquillaje corrido por las lágrimas y sin saber aún qué era lo que había pasado. Simplemente todo había acabado y los invitados aún celebraban el comienzo de la ceremonia. Todos comenzaron a mirarse sorprendidos mientras ella, con un aspecto aún consternado, iba desgranando la situación.

“Me gustaría que siguiéramos celebrando, pero para mi la fiesta se ha acabado porque mi marido está arriba intimando con mi mejor amiga en la habitación”. La sorpresa del comentario dio lugar a todo tipo de miradas de odio y asombro que iban buscando culpables entre los no presentes. Nadie podría creer que eso que había dicho era la verdadera razón por la que la novia había dado por terminada esa ceremonia que, lejos de ser feliz, se convirtió en el peor momento de su vida. Los invitados más cercanos trataron en vano de consolarla, mientras que algunos se marcharon con la cara de las más absolutas de las vergüenzas. El bochornoso comportamiento del novio había destruído la confianza de su entonces mujer, el trabajo de 9 meses de esfuerzo y el cariño con el que sus conocidos se había acercado al evento.

“Salí de allí y me fui a casa. Robert trató de disculparse y explicarme que todo fue un error, pero a pesar de lo que dijo, ya no quería estar con él”. No le importaba lo más mínimo que se tratase de una situación en la que él se había dejado llevar por la situación, sino que simplemente quería dar por finalizado uno de los capítulos más horribles de su vida. Sí, por supuesto, había sido un error, pero eso no significaba que ella tuviera que perdonar lo sucedido y dejar que el mundo la viese como una persona que tendría que perdonar todo lo que su marido le pudiera hacer. Al fin y al cabo, si era capaz de serle infiel el día de la boda, qué sería capaz de hacer el resto de sus vidas.

“¿En qué pensaba? ¿Que después de traicionarme el día de la boda iba a continuar con él? Sin mencionar a mi dama de honor, que actuó como una auténtica bruja”. Muchas personas comenzaron a posicionarse cuando conocieron la historia completa, estando del lado de la novia, en contra del novio o en contra de la propia amiga. Queda claro que todos tuvieron su propia parte de culpa en esa situación tan absurda, salvo la propia novia que solo buscaba ser feliz con alguien que no pensó en ella lo más mínimo. No obstante pudo dar su propia versión de los hechos gracias a esa carta que sirvió como método de expiación.

Una novia se fue a cambiar a su habitación después de la boda. Su marido estaba tendido en la cama, pero no estaba solo 1

“Hoy, después de un año, puedo decir que no creo en el amor y que nunca más me enamoraré. Sobre todo, me va a ser muy difícil confiar en nadie o en sus intenciones. ¡La gente es muy falsa!” Terminaba la novia, disgustada. No sabemos si realmente podría volver a caer en las redes del enamoramiento, pues ni de lejos todo el mundo es como fue su entonces marido, pero queda claro que le quedaría un largo camino antes de confiar en otra relación y, sobre todo, en una amiga que actuara con la confianza de la que le traicionó. Así llegamos al final de nuestro artículo, esperamos que te haya inspirado o al menos entretenido. ¿Qué te ha parecido? Coméntanoslo. Si te agradó dale like y comparte con tus amigos y familiares.
Fuente: Twitter/Pixabay/Giphy/Starstock

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