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Publicado 2018-09-19
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“Electrosmog”, la trampa mortal que se oculta en los celulares

En el año 2011, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasificaron los campos electromagnéticos como “posiblemente carcinógenos para los humanos, basados en un mayor riesgo de glioma, un tipo de cáncer cerebral maligno, asociado con el uso del teléfono móvil”. Si bien es cierto que no lo clasificaron como un “carcinógeno conocido”, es importante recordar que dicha clasificación a menudo lleva décadas o incluso más. Sigan con nosotros para saber más...

Por ejemplo, aunque en los años sesenta se observó una correlación entre el cáncer de pulmón, el enfisema y el consumo de tabaco, el gobierno comenzó a etiquetar los paquetes de cigarrillos con advertencias sanitarias en 1966, pero el vínculo entre el tabaquismo y las enfermedades no fue confirmado hasta el año 2004...

¡No te pierdas el nuevo vídeo de nuestro canal! Al viajar al espacio nuestro cuerpo sufre unas transformaciones bastante considerables que no todo el mundo conoce.

El nivel de exposición al electrosmog que resulta dañino siguen siendo algo muy debatido, aunque hay numerosos estudios que han brindado datos suficiente para respaldar lo que sugieren...

Los campos electromagnéticos, que también es emitida por los teléfonos móviles, podría tener correlación directa entre su exposición y el cáncer, el Alzheimer, la enfermedad de Lou Gehrig, depresión, mutación celular, daño al ADN, respuesta inmune debilitada, alergias, inflamaciones crónicas y otras afecciones médicas...

Los seres humanos tienen un campo electromagnético con un poder de alrededor de cinco milivoltios; si vivimos en un campo creado artificialmente más alto que este, con el tiempo, nuestros cuerpos se irritan y se angustian porque necesitan compensar los efectos...

Por lo tanto, para poder compensar tales efectos, nuestros cuerpos pierden energía de manera constante...

Para que te hagas una idea, la fuerza de la corriente de nuestro cuerpo se describe como 4 pico amperios; en contraste, el aumento actual a través de los teléfonos móviles/celulares e inalámbricos es de 0.2 amperios...

Esto es cincuenta mil millones de veces más fuerte. Si se tiene en cuenta que el cuerpo humano realiza un cuatrillón de conexiones eléctricas por segundo, queda claro lo mal que puede salir...

Una de las formas en que los campos electromagnéticos afectan a nuestros cuerpos es mediante la alteración de la producción de hormonas esenciales para la función de nuestro sistema inmunitario, los ritmos circadianos y la salud en general...

Los estudios han demostrado que el electrosmog de los dormitorios causa una disminución en la melotonina, una de estas hormonas esenciales...

En algunos casos, los datos muestran una disminución de más del 50% en los niveles normales de melatonina. Esta es producida por la glándula pineal solo por la noche, ya que es la responsable de la relajación y el sueño, fortalece el sistema inmunitario y nos protege de los efectos dañinos de las células de los radicales libres...

Para que logremos un sueño profundo, nuestra frecuencia cerebral debe ser de 4-8 Hz, pero las frecuencias electromagnéticas interfieren constantemente con esto...

La investigación también ha demostrado que los niveles consistentemente bajos de melatonina aumentan la probabilidad de cáncer y pueden causar que los tumores existentes se desarrollen a un ritmo mayor...

Sin embargo, muy pocas personas sienten la presencia del electrosmog; es invisible y sus efectos sutiles. Pero ahora, cada vez hay más enfermos que reaccionan a la radiación de alta frecuencia, principalmente con dolores físicos...

En casi la totalidad de los casos, la sensibilidad comienza con una sensación sorda en la cabeza, mareos y falta de concentración...

Muchas personas no establecen la conexión entre los síntomas físicos y mentales de la exposición al electrosmog y la fuente misma, pero esto no es solo porque es invisible, sino porque se trata de una constante en nuestras vidas...

Sin embargo, si te tomas el tiempo necesario para darte cuenta de cómo te sientes en diferente entornos, es posible que veas una correlación directa entre el tiempo que estás expuesto y cómo te sientes...

Por ejemplo, tómate algo de tiempo para ver cómo te sientes durante un período de tiempo en una gran ciudad (altos niveles) frente a cómo te sientes en el campo, lejos de las torres de telefonía celular, Wi-Fi, líneas de alta tensión y otras fuente de electrosmog...

Los campos de radiación de alta frecuencia creados por los teléfonos celulares e inalámbricos, torres de teléfonos, Wi-Fi y microondas son los más dañinos; pero el de baja frecuencia también lo es si estamos expuestos constantemente...

De hecho, las investigaciones muestran una correlación entre una mayor tasa de mortalidad infantil y una exposición constante a campos de baja frecuencia. En varios estudios, los niños que dormían en las cercanías de las estaciones transformadoras tenían de dos a tres veces más probabilidades de morir de leucemia que los que lo hacían lejos. Además, los niños que vivían dentro de un radio de 50 metros de un pilón de alto voltaje desarrollaron leucemia a un ritmo mayor que los niños que no lo hicieron, hasta un 70% más.¡Comparte el artículo con tus allegados y dale a Me Gusta en nuestra página de Facebook!
Fuente: Twitter

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