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Publicado 2018-09-27
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Feministas les echaron lejía a hombres por abrir las piernas en un metro

Una estudiante de derecho ha estado vertiendo agua mezclada con lejía en las entrepiernas de hombres que transitaban en metro para combatir el "manspreading" (cuando los individuos abren sus piernas al sentarse ocupando demasiado espacio en lugares públicos). Anna Dovgalyuk, de 20 años, acusa a los varones de "agresión de género" y afirma que en su país, Rusia, el problema está lejos de desaparecer. La activista social ha estado rociando con un líquido a los chicos sentados de esta forma en el transporte público de San Petersburgo. ¿Cómo reaccionarías ante algo así? A continuación te contamos todos los detalles de esta noticia.

La feminista quiso manifestarse contra este "acto desagradable" con 30 litros de agua mezclados con 6 de lejía. Desde luego que el acto no resultó para nada lo que ella esperaba. Por desgracia para las verdaderas mujeres valientes y que defienden sus derechos trabajando y haciendo lo que les corresponde como ciudadanas, las acciones de esta chica, lejos de motivar e impulsar a otras, han desvirtuado esta incansable lucha. Además, eso sin mencionar que sus actos pueden ser fácilmente denunciados como agresión.

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Entonces, circulando por el metro, iba "castigando" a los varones que estaban sentados de manera ofensiva. Según ella argumenta que el hecho de sentarse con las piernas demasiado abiertas atenta contra el derecho de los demás usuarios para sentarse cómodamente. Además, en su desquiciada opinión, esto demuestra la presunta supremacía de la que hace alarde el género masculino opresor de la mujer. Estas nuevas ideas radicales sin duda son demasiado nocivas y contagiosas.

"Esta solución es 30 veces más concentrada que la mezcla que usan las amas de casa cuando lavan la ropa…" La intención es dejar una huella indeleble sobre el área de la entrepierna de los pantalones masculinos de quienes se sientan de manera tan holgada. La realidad es que es una agresión absurda y cobarde que nada hace para ayudar a que exista equidad de género. De hecho, en la opinión de muchísimas mujeres, incluso hace todo lo contrario.

Así será mucho más fácil identificar a los hombres "malvados" y "abusivos" que no respetan a las mujeres por sentarse con las piernas demasiado abiertas. "Se come los colores en el textil en cuestión de minutos, dejando manchas indelebles", comentó Dovgalyuk. Lo sorprendente de todo es que en el video no se muestra que nadie la agreda físicamente, sino solo se aprecia la reacción más de sorpresa y desconcierto de los individuos que son rociados con el líquido.

La "activista", como ella misma se hace llamar, se queja de que el "manspreading" está siendo "una lucha alrededor del mundo, pero aquí se ha silenciado". Lo curioso es que para estar en un país como Rusia, en donde ya se ha sabido de muchas censuras y el control que existe de su población es bastante conocido, no tanto como el que existía bajo el yugo comunista del siglo pasado, la chica todavía continúe realizando este absurdo movimiento que pretende acabar con las piernas muy abiertas de los varones.

No obstante, Dovgalyuk no se pronunció sobre la misma posición que suele adoptar un antiguo graduado de su misma facultad de derecho, Vladimir Putin. De hecho, con respecto a la forma de sentarse del mandatario ruso, ya la ex candidata presidencial, Hillary Clinton, escribió alguna vez. La visión un tanto feminista de la ex primera dama de Estados Unidos siempre ha quedado de manifiesto. De ahí que en varias ocasiones se viera enfrascada en discusiones acaloradas con el machista declarado, Trump.

La ex candidata a la presidencia de USA, Hillary Clinton sí reprendió al líder del Kremlin explicando: "Tenemos una expresión, que se conoce mucho en Nueva York, llamada "manspreading"." Este término se refiere justamente a la manera de sentarse de los varones de la que ya tanto hemos hablado en este artículo. En español significaría algo así como la "expansión masculina" y, al igual que a esta rusa, a muchas féminas les resulta una falta de respeto y una muestra excesiva de virilidad.

"Cada vez que me encuentro con él, sé que será esto (decía la política mientras mostraba sus piernas separarse) todo el rato." Debe ser sumamente incómodo para las señoritas tener que sentarse junto a un individuo cuyos atributos son demasiado grandes como para impedirle sentarse de una forma más "recatada". Al menos es la excusa de muchos chicos cuando se les cuestiona sobre esta práctica. Aunque también seguramente habrá quienes ni siquiera se dan cuenta de ello.

Dovgalyuk afirmó que su grabación estaba dedicada para todos los varones que veían esta posición como algo normal. En este punto sería bueno hacer un paréntesis para analizar la situación más a fondo pues, si bien ella afirma que esta manera de posicionarse mientras viajan por el metro es abusiva, ofensiva, obscena y atenta contra los derechos de la mujer, muchos chicos ni siquiera piensan en esto al momento de tomar asiento en los vagones. Resulta muy exagerado, pues.

"De esta forma todo el mundo podrá inmediatamente entender qué parte del cuerpo controla el comportamiento de estos chicos". Pero, si nos ponemos por un momento a actuar del mismo modo en el que ella lo hace, entonces, ¿estaría, desde su punto de vista, justificado el hecho de rociar con el mismo líquido el trasero al descubierto de una chica con uno de esos mini shorts que usan en el verano, o sobre los senos que muchas muestran debajo de un escote extremadamente pronunciado?

Mostrando algunas de sus víctimas en los vagones del metro, la "activista" explicó: "No solo nos hemos manifestado en contra del "manspreading", sino que también los hemos marcado con manchas identificadoras". Una práctica bastante primitiva y, en opinión de muchos, bastante cobarde. Hay quienes opinan que, si tanto le molesta esta posición, lo mejor que puede hacer es sencillamente pedirle al varón que se siente de otra forma, en lugar de realizar estos actos vandálicos.

La estudiante afirmó que estaba actuando "a favor de todos los que tienen que resistir las manifestaciones de tus cualidades varoniles en el transporte público". Es aquí entonces cuando nos replanteamos pues el mismo cuestionamiento con respecto a el cómo se vería la misma situación si fuera un hombre quien la aplicara a las chicas que muestran demasiado. No obstante, en estos tiempos convulsos, es mucho más fácil achacar todo lo malo al que ya tiene la imagen por los suelos.

Llamándose a sí misma, una "activista social", Dovgalyuk había atraído la atención internacional mostrando su ropa interior para levantar conciencia sobre la falta de leyes frente al "upskirting" en Rusia. Es justamente a lo que nos referimos. Así pues, esta doble moral que caracteriza casi siempre a quienes se manifiestan sin argumentos ante alguna práctica. Pues, de acuerdo con su mente desquiciada, la joven pretende hacer conciencia sobre una práctica despreciable con un exhibicionismo descarado. No nos queda muy clara su idea.

El "upskirting" es la práctica de tomar fotografías sin autorización de las chicas por debajo de sus faldas. Este tipo de actos son sin duda aberrantes y reprobables y es un tipo de abuso, pues atenta contra la intimidad de las jóvenes. La práctica se cree que comenzó en Asia, específicamente en Japón, en donde por cierto se sabe que los abusos de este tipo en contra de las mujeres son bastante comunes. Poco a poco la desagradable idea se ha ido trasladando a otras partes del planeta.

Muchos la criticaron preguntando sobre cómo estaba ayudando contra el levantamiento de faldas al levantar la suya y mostrar su ropa interior. La realidad es que, al igual que al igual que a todos los internautas que manifestaron su inquietud sobre ello, a nosotros todavía nos queda la duda de cómo pretende combatir esta práctica mostrando sus calzones en público. Habrá quienes se escandalicen, y quizá ese sea su motivación, pero es un acto inútil en contra de algo que debe estar legislado.

"Soy una activista que apoya los derechos de las mujeres y cualquier forma de discriminación", explicó ella. Entonces, ella justifica su incapacidad de diálogo cordial y amable con esas afirmaciones suyas de que el "manspreading" es un tipo de discriminación en contra de las mujeres. Si existieran más personas, tanto hombres como mujeres, como ella, entonces habría que estar bien atentos pues todos acabaríamos manchados y dañados por "agredir" y "atentar" contra los derechos de los demás.

Un medio ruso ha afirmado recientemente que su video fue un montaje, y que usó actores para crearlo. Pero la estudiante de derecho lo niega rotundamente. Aunque, a pesar de su negativa, a nosotros nos parece demasiado sospechoso precisamente el hecho de que en una nación como la rusa todavía pueda ir por ahí realizando estos actos de vandalismo. Por ello es que alrededor del planeta se ha abierto el debate sobre la veracidad de la grabación de la joven.

"Mi acción es totalmente real", contestó. Además, admitió que hasta ahora nadie le ha denunciado. Probablemente esté diciendo la verdad, y quizá nadie lo haya hecho hasta ahora porque les resulta un acto infantil y ridículo que más se asemeja a la locura característica de los adolescentes que todavía no han definido su personalidad e intentan ganar la atención y la aprobación del mundo a toda costa, incluso realizando vandalismo. No obstante, la duda todavía queda en el aire.

"No creo que nadie vaya a la policía para reportar que alguien le manchó los pantalones", concluyó la joven. A nosotros no nos queda más que decir que en la actualidad existen muchas féminas que desvirtúan toda una trayectoria de lucha cívica y pacífica en busca de la igualdad de género y que, es por este tipo de acciones vandálicas, ineptas y ridículas que hoy ha surgido un nuevo término entre la comunidad, mayoritariamente masculina, las famosas "feminazis".

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