Increíble!

Publicado 2018-09-28
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Realizamos una media de 35.000 decisiones cada día: cómo nuestro cerebro consigue hacerlo

Aunque no seamos conscientes de la cifra, realizamos una media de 35.000 decisiones cada día. Nuestro entorno, experiencias y emociones pueden influenciar profundamente sobre qué camino elegimos tomar. La compañía de seguros británica “Towergate Insurance” proponía entre las responsabilidades de sus clientes tomar consciencia de los sesgos cognitivos que generan que nos comportemos de cierta forma. Este fenómeno psicológico se define grosso modo como una desviación del pensamiento debido a ciertas ideas que nuestra mente a tomado como válidas. Así fue como elaboraron una lista de las principales “mentiras” que nuestro cerebro no filtra y que nos hacen realizar actos irracionales. A continuación te dejamos con la interesante selección…

Heurística de disponibilidad

Consiste en sobreestimar la importancia de la información que es más fácil de recordar. Es natural confiar en algo que se nos queden en la mente, pero también vale la pena pensarlo dos veces.

Y es que hay fumadores que nunca osarían tirarse en paracaídas por peligro a fallecer, aunque de media mueran más consumidores de tabaco. Frente a la duda, echa ojo a las estadísticas y cifras reales.

Prejuicio de retrospectiva

Se resume en creer que podrías haber predicho un evento antes de que ocurriera.

Cuando algo pasa, parece obvio que lo podríamos haber visto ocurrir, e incluso relacionamos algunos pensamientos anteriores como un vaticinio real. Antes de decir “te lo dije” o algo parecido, piensa en cuántas posibilidades había de que aconteciera el incidente.

Efecto marco

Sacar diferentes conclusiones de la misma información presentada de formas diferentes. En política y en los medios de comunicación, la forma de hablar influye en la opinión pública.

La próxima vez que consideres tu opinión en una materia concreta, intenta entender el verdadero significado tras las apariencias.

La Falacia del costo hundido

Negarnos a abandonar algo debido a que hemos invertido en ello. En decisiones que involucran incertidumbre, tendemos a concentrarnos en las pérdidas potenciales.

Esto resulta en gastar más dinero del que deberíamos por miedo a no desperdiciar la primera cantidad que usamos sin éxito. Recuerda separar tus emociones de tus decisiones, para saber detenerte a tiempo.

Efecto de anclaje

Concentrarnos demasiado en la primera información que recibiste a la hora de tomar una decisión.

Al negociar el precio de un producto nos dejamos influir por si está rebajado. ¿Aun así es apropiado o sigue siendo más alto de lo normal?

Reactancia

El deseo de hacer lo contrario a lo que se pide, debido a una amenaza a nuestra decisión de escoger.

Cuando nos ofrecen una información que entra en conflicto con nuestro entendimiento original, puede ser rechazado y difícilmente aceptado. Pregúntate si tu ego se interpone en escuchar los consejos que recibes.

Efecto Dunning-Kruger

Es cuando un principiante sobreestima su habilidad o un experto subestima la suya.

Las decisiones propias de nuestras capacidades pueden engañarnos tanto en un extremo como en otro. Los neófitos no pueden calcular su competencia, y los veteranos deberían no pensar demasiado sobre si son aptos para algo que llevan practicando mucho tiempo.

Efecto de Arrastre

Creer o hacer algo debido a que los demás también lo hacen. Las opiniones en las “reviews” de productos o restaurantes pueden hacerlos más deseables.

No obstante, valora también la información técnica y tus propias necesidades y gustos para elegir mejor.

Sesgo de confirmación

Buscar y priorizar informaciones que confirman tus creencias actuales. Alimentar nuestras ideas y buscar conocimiento a favor de ellas no siempre es bueno. Trata siempre de escuchar los pros y contras y las diferentes opiniones, quizás estés equivocado.

Maldición del conocimiento

Encontrar complicado ver un problema desde la perspectiva de otro individuo debido a que tiene menos conocimiento que tú.

Todos somos expertos en algo, y a veces es difícil recordar como era ser un principiante en ello. Por ello, para explicar una materia que dominamos, debemos comprender el nivel de nuestra audiencia. Y es que nadie explicaría física molecular en una guardería, ¿verdad? Así llegamos al final de nuestro artículo, esperamos que te haya inspirado o al menos entretenido. ¿Qué te ha parecido? Coméntanoslo. Si te agradó dale like y comparte con tus amigos y familiares.
Fuente: Twitter/Facebook

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