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Publicado 2018-10-10
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Se acabó la infidelidad: la polémica práctica del poliamor

Hoy en día la cultura humana ofrece una variedad prácticamente ilimitada de facetas y modos de vinculación a la hora de interrelacionarse. No obstante, una cierta polémica ha despertado el ejercicio del poliamor, en la que una persona tiene varias parejas. ¿Habías escuchado hablar de ello? Entérate de todo a continuación.

Esta es una práctica que algunas personas asumen como estilo de vida, aun cuando tiene características más o menos subterráneas.

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En torno a ella han surgido algunos cuestionamientos éticos y morales. Quienes la defienden sostienen que no le hacen ningún daño a nadie cuando la actividad es consensuada.

Existen distintas formas en que esta modalidad de vínculos entre personas se plantea.

La misma puede darse cuando una mujer se relaciona con distintos hombre a la vez e incluso otras mujeres.

Lo propio ocurre para el caso de los miembros del género masculino en cuanto a las maneras de entrelazarse con los otros.

En el caso del poliamor, uno de los puntos clave justamente es el consentimiento de la actividad.

Quienes llevan a cabo prácticas con otros individuos sin el conocimiento de su pareja simplemente incurren en infidelidad.

Aquí hay que contraponer lo que es la monogamia versus el poliamor. Las estadísticas en España por ejemplo hablan de que un 50% de los matrimonios culmina en divorcio.

Asimismo, del porcentaje que permanece casado la mitad es infiel y únicamente entre un 8% y 10% viven en estricta monogamia.

Una de las quejas de quienes asumen las relaciones múltiples es el cuestionamiento de que son objeto por parte de los que tienen una sola pareja.

Las principales críticas apuntan a que los poliamorosos no estarían en capacidad de educar a los hijos y serían un mal ejemplo.

Asimismo, los monógamos argumentan que se trataría de gente disoluta y sin moral. La defensa ante tales acusaciones se basa en que lo que haga cada quien en el ámbito de la vida privada es justo problema de cada uno.

No obstante, quienes acusan a los practicantes del poliamor de ser disolutos olvidan algunas de las formas como se da esta práctica.

Esto se refiere a que en muchos casos tales relaciones múltiples sólo implican el enganche emocional y no necesariamente intimidad.

Ello se contrapone a algunas personas que eligen una sola pareja y que en cambio sí entran en cierto esquema disoluto.

De este modo, el análisis de esto no es en blanco y negro sino que envuelve una serie de matices intermedios.

Se han dado incluso acusaciones a nivel de tribunales en las que se esgrimen este tipo de prácticas para tratar de quitarle la custodia de un hijo a alguno de los padres. Por dicha razón este estilo de vida ha asumido una dimensión clandestina.

A nivel cultural es mucho más aceptado el adulterio de los hombres producto del machismo. Y ello incluso cuando tal infidelidad no es consentida por el otro ni forma parte de una relación abierta.

Aquí justamente cabría la pregunta de qué es moralmente correcto ¿la infidelidad no consentida de la pareja monógama o el vínculo consentido con varios a la vez del poliamor?
Fuente: Instagram

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