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Publicado 2020-04-02
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No entrar a la casa con zapatos: una simple medida para protegernos de contagios

No, no somos maniáticos de la limpieza y el orden, tampoco somos germófobos ni mucho menos. Simplemente esta información ha llegado a nosotros y nos atrevemos a hacer la pregunta, ¿vale la pena cambiar nuestro modo de vida? ¿trae realmente un beneficio para nosotros?, dejemos que la ciencia y algunas investigaciones nos guíen hacia una conclusión con la que nos sintamos cómodos.

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Hay muchas reglas de etiqueta de hogar que seguir que hemos aprendido o bien desde chiquitos o al pasar de los años: no dejar la ropa sucia a la vista (¡mucho menos los calzones!), siempre bajar la tapa del escusado, no montar los pies en las mesas, no poner los bolsos en la cama ni subirse a ella con la ropa “de calle”, entre muchos otros. Sin embargo, gracias a la globalización, la cultura oriental nos ha ido introduciendo poco a poco a la idea de no entrar a la casa con zapatos. Para los occidentales la idea puede parecer un poco ajena e incómoda en ciertas ocasiones, sin embargo en este artículo exploraremos los beneficios que puede traer adoptar esta costumbre.

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Los zapatos son los mejores amigos de las bacterias. Gracias a un estudio conducido por la Universidad de Arizona, EEUU, sabemos que hay al menos 440,000 unidades de bacteria en nuestros zapatos: el estudio consistió en adquirir un par de zapatos nuevos para pasearlos por dos semanas por la ciudad, al finalizar el tiempo dado analizarlos y ver qué encontraban en ellos: 440,000 unidades de bacteria fue el resultado. “En la totalidad del experimento, el equipo encontró nueve diferentes especies de bacteria en zapatos seleccionados al azar de personas voluntarias, y fueron capaces de determinar que los virus allí encontrados prosperan mejor en suelas de zapatos que en asientos de excusado”. Definitivamente no queremos andar arrastrando el equivalente (o peor) a un asiento de excusado por nuestra casa, ya sabemos que nuestros pisos de cualquier forma están llenos de suciedad y bacterias, pero realmente ¿estamos añadiendo las bacterias arrastradas por la suela de nuestros zapatos a nuestros suelos? ¿qué tan efectivos son a la hora de llenarlos de bacterias? “Sexton (una de las doctoras conduciendo el estudio) dijo que uno de los voluntarios donó sus zapatos, los cuales fueron arrastrados por varios suelos completamente desinfectados (...) Los resultados: más del 90% de las bacterias fue transferida directamente a los pisos desinfectados”

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¿Qué bacterias podemos estar trayendo a la casa con los zapatos? Pues como podemos ver, las suelas de los zapatos son básicamente un cultivo de todo tipo de bichos deleznables que probablemente no queremos tener cerca, pero ¿cuáles son, exactamente? Gracias al estudio de la Universidad de Arizona sabemos que una de las bacterias encontradas en nuestros zapatos puede ser E.coli, un organismo patógeno, muchas de las variaciones de este organismo son inofensivas, sin embargo hay varias muy peligrosas. Pueden causar problemas intestinales, manifestándose en síntomas como vómito y diarrea. Otro tipo de bacteria encontrada fue la klebsiella pneumoniae, que suele causar daños severos a los pulmones, llevando a la neumonía.

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Investigadores de la Universidad de Houston, EEUU, encontraron que el 40% de los zapatos en su estudio contaban con la bacteria de C.diff (clostridium difficile), que, como su nombre lo indica, no es sencilla de tratar ya que es resistente a la mayoría de los antibióticos. Además, la mayoría de estas bacterias sobreviven sin problema en superficies secas por mucho tiempo y pueden viajar a través del polvo… y solo pensemos lo sencillo que es que el polvo del piso se levante y llegue a mesas, el asiento de nuestro excusado, sillas y demás.

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Menos suciedad, menos limpieza requerida. Más allá de las bacterias que se alojan en nuestros zapatos y silenciosamente esperan a su momento de ataque, nuestros zapatos generan otro tipo de suciedad mucho más visible para nosotros. Pensemos en la cantidad de polvo, pelos, y demás que nos estaremos ahorrando al dejar los zapatos fuera de la casa. Si empezamos con la rutina, al cabo de unos días veremos como la cantidad de polvo en nuestro piso se reduce y las barridas y aspiradas se reducen notoriamente.

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Algunos zapatos pueden arruinar tus pisos. De la misma forma que arrastramos bacterias o demás, también podemos traer atoradas en nuestras suelas tachuelas o piedras que rayen nuestros pisos de madera o cerámica, o quizá un chicle que se nos pegue en nuestra alfombra, alguna mancha líquida que traslademos a nuestro hogar o cualquier pegoste de dudosa preferencia que simplemente no querramos estar viendo cara a cara luego, arrodillados en nuestro piso intentando removerlo, preguntándonos ¿por qué no hice caso a ese artículo de internet cuando lo leí?. Es una práctica muy práctica cuando pensamos en la cantidad de horas de limpieza que potencialmente nos estamos ahorrando.

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Algunos tips: No a todos nos encanta andar descalzos, eso no quiere decir que no podamos integrarnos a esta costumbre. Con un par de sandalias o pantuflas asignadas únicamente para andar en la casa podemos dejar nuestros zapatos en la entrada y disfrutar de la comodidad y libertad que estos calzados hogareños nos proporcionan. Recomendamos tener un pequeño mueble en la entrada, al lado de nuestra puerta, en donde podemos colocar nuestro calzado al entrar y mantenerlo ordenado y con fácil acceso. Hay muchas variedades, pueden ser horizontales y pegados al piso o verticales y colgantes, ¡el que más combine con nuestra casa!

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¡No usemos sandalias para salir!
Si nos encontramos en alguna región o zona de playas y costas, evitemos lo más posible salir con sandalias por la calle. No importa si vamos al local de la esquina. Evitar tener contacto con superficie, sobretodo lo expuesto que puede estar nuestro pie ante estas situaciones de una pandemia que se contrae muy fácilmente es un poco irresponsable de nuestra parte.

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Es de suma importancia recordar que en este momento lo primordial es la higiene y el cuidado, tanto de nosotros mismos como de los que nos rodean. Siguiendo los sencillos consejos que hasta ahora hemos enunciado, será mucho más fácil mantener nuestro hogar libre de bacterias que pudieran potenciar el contagio de cualquier virus; no solo del ya tantas veces y tan temido COVID-19.

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Puede que sea una petición extraña decirle a tus invitados que dejen sus zapatos en la puerta, al principio podrá sonar incómodo y fuera de lugar, pero con el tiempo nos acostumbraremos, es de buenos modales acatar las normas de una casa una vez que entras a ella. Si no, de cualquier forma, podemos relajarnos y esperar que el mueble al lado de la puerta lleno de zapatos y nuestra falta de calzado de calle en nuestros pies les den una pista hacia qué comportamiento queremos ver.

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Práctica milenaria: la cultura japonesa
Puede que esta práctica sea nueva para nosotros, pero para la cultura japonesa es algo que se implementa desde hace siglos. Las casas en Japón usualmente las casas y apartamentos están construidas en función de hacer esta practica lo mas orgánica y fluida posible. Usualmente tienen definida muy claramente la línea entre afuera y adentro, con un espacio llamado genkan, dividido por dos tipos de suelo en dos elevaciones distintas: uno para la el exterior y otro, usualmente más elevado y con un acabado distinto para el interior. Se considera buenos modales quitarse el calzado utilizado para la calle en la primera parte y utilizar el calzado de casa (usualmente proporcionado por el anfitrión) una vez que se entra en la parte elevada del piso. Al igual que usar los zapatos dentro de la casa, se considera de mala educación usar el calzado de hogar para el exterior, ambos ambientes no deben mezclarse: funciona como un umbral entre la calle y la casa. Así mismo, debe hacerse con paraguas e impermeables usados durante la lluvia, siempre deben quedarse afuera y muchas veces dentro de bolsas de plástico para evitar que goteen dentro de la casa.

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