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Alimentos que puedes congelar para tener reservas de comida durante la cuarentena

Todos sabemos que las carnes, las frutas y las verduras se pueden guardar en el congelador durante bastante tiempo. ¿Pero qué hay de todos esos otros alimentos básicos? Ya sea que el mercado tenga una gran venta de uvas o que tengas una gran cosecha de perejil que no puedes regalar, estarás encantado de saber que estos alimentos comunes, así como muchos otros, se pueden meter en el congelador para su almacenamiento a largo plazo. Ahora, ¿podemos congelar todos los alimentos? No. Los alimentos con un alto contenido de humedad como los pepinos, la sandía y las naranjas no se congelan bien. Pero no te preocupes, con la preparación adecuada, tu congelador puede prolongar la vida de los siguientes alimentos.

Compota de manzana

Compota de manzana

Sí, sabrá igual de fresco cuando la saques del congelador. Guárdala en un contenedor hermético durante máximo 12 meses.

Aguacates

Lávalos y córtalos por la mitad antes de pelarlos. Congélalos en mitades o hágalos puré con jugo de lima o limón. Los aguacates congelados tienden a ponerse blandos, por lo que posteriormente estarán bien para salsas o dips, pero no estarán muy buenos para comerlos en rebanadas.

Aguacates

Tocino

Te recomendamos congelarlos en porciones listas para comer, para ello corta de dos a cuatro rebanadas, colócalas entre trozos de papel encerado y guárdalo en una bolsa para el congelador. Cuando quieras utilizarlo, descongélalo durante la noche en la nevera y estará todo listo para cocinar por la mañana. Para descongelarlo en un par de horas, coloca la bolsa para el congelador en agua fría y cámbiala cada 30 minutos

Plátanos

Congélalos con o sin piel, pero ten en cuenta que al igual que los aguacates, al descongelarlos estarán blandos. Por lo tanto, los podrás utilizar para hacer pan de plátano, panqueques o batidos.

Tocino

Mantequilla

La mantequilla puede ser congelada directamente en su envoltura y después colocarse en una bolsa de congelador o envolverse en papel de aluminio. Posteriormente, podrás rallar la mantequilla congelada directamente en la masa para los productos horneados hojaldrados.

Queso

Ralla el queso y colócalo en una bolsa hermética (para mayor comodidad divídelo en porciones de 1 o 2 tazas). Si lo deseas, añádele una cucharada de maicena –para evitar que el queso se amontone– y agita la bolsa para que la maicena se esparza uniformemente. Descongélalo en la nevera y utilízalo para guisos, sopas, quiche o una pizza. Recuerda que los quesos duros y semiduros como el parmesano, el cheddar y la mozzarella se congelan mejor que los quesos blandos.

Plátanos

Chocolate

Para que el chocolate se congele correctamente, la temperatura debe ser reducida gradualmente. Envuélvelo bien, colócalo en un recipiente hermético o en una bolsa para el congelador, ponlo en la nevera durante 24 horas y luego mételo en el congelador. Para descongelar, invierte el proceso colocando el chocolate en la nevera asegurándote de que la temperatura suba lentamente para evitar la condensación. Una vez fuera de la nevera, deja que el chocolate alcance la temperatura ambiente antes de desenvolverlo.

Mantequilla

Queso crema y crema agria

Si posteriormente planeas untarlo en un bagel, olvídate de congelarlo porque la textura cambiará. Pero si los vas a utilizar para pasteles de queso, cazuelas u otros productos horneados, sí puedes congelarlos. Descongélalo en la nevera durante la noche, recaliéntalo lentamente y revuélvelo constantemente para que no se separe ni se cuaje.

Huevos

Puedes congelar los huevos después de haberlos batido suavemente y almacenándolos en un contenedor apto para el congelador o separados y vertidos en bandejas de cubitos de hielo. Ten en cuenta que las claras de huevo descongeladas no pueden batirse hasta formar espuma tan bien como los huevos frescos.

Jengibre

El jengibre congelado es mucho más fácil de rallar que el fresco, por lo que tiene sentido mantenerlo en el congelador. Envuélvelo en plástico (ya sea entero o en trozos) y colócalo en una bolsa para el congelador. Sácalo, ralla la cantidad que necesites y colócala de nuevo en el congelador. También puedes congelar el jengibre picado o en rodajas. Envuélvelo bien y guárdalo en una bolsa hermética.

Queso

Uvas

¿Alguna vez has tomado una uva congelada? ¡Son deliciosas! Lávalas, sécalas bien y espárcelas en una bandeja de hornear para congelarlas durante la noche. Colócalas en una bolsa hermética, y cuando se te antoje un bocadillo, coge un puñado y disfrútalas.

Chocolate

Hierbas

No dejes que esa cosecha de perejil se desperdicie. Corta las hierbas finamente, colócalas en bandejas de hielo, cúbrelas con agua o aceite de oliva y congélalas. Para utilizarlas, saca los cubos que necesites y añádelos a los guisos, sopas y cazuelas.

Hummus

Para congelar tu hummus, colócalo en un recipiciente hermético y agrégale una fina capa de aceite de oliva a la parte superior, sellálo y congélalo. Para usarlo, descongélalo en la nevera durante un día y mézclalo bien antes de ingerirlo.

Cítricos

La cáscara de cualquier cítrico puede ser congelada en un contenedor hermético, y luego romper un pedazo cuando se quiera usar. Exprime el jugo en bandejas de cubitos de hielo y congélalo. Usa los cubos para mantener fresca la limonada casera en un día caluroso de verano sin diluir el sabor.

Queso crema y crema agria

Leche

Si la leche se acerca a su fecha de caducidad, congélala. Congélala en un recipiente de vidrio o en una bandeja de cubitos de hielo, dejando siempre espacio para la expansión. Descongélalo en la nevera y agítala bien antes de utilizarla. Seguramente la textura se volverá granulada, por lo que es mejor para cocinar y hornear que para beber.

Nueces

Almacenar nueces en el congelador ayuda a evitar que sus aceites naturales se echen a perder. Envuélvelas bien en plástico y guárdalas en una bolsa para el congelador.

Huevos

Arroz

El arroz, particularmente las variedades de cocción larga como el marrón o el silvestre, puede ser congelado pero es mejor añadirlo a un plato que para comerlo solo. Para congelarlo, cocínalo un poco menos de lo necesario, envuélvelo en papel pergamino y guárdalo en el congelador en recipientes herméticos.

Jengibre

Pasta de tomate

¿Utilizaste únicamente una cucharada y te sobró el resto de la lata? Por cucharadas, pon la pasta de tomate restante en papel pergamino, fórralo en plástico y congélalo.

Hamburguesas

Ya sean de carne o verduras, las hamburguesas se congelan muy bien. Puedes cocinarlas con antelación y luego dejarlas enfriar, envolverlas en plástico y congelarlas dentro de una bolsa hermética, o puedes formar hamburguesas y congelarlas crudas, así todo lo que tienes que hacer es descongelarlas y cocinarlas.

Panqueques y Waffles

Son estupendos para tenerlos a mano para las mañanas ocupadas. Envuelve 3 o 4 panqueques (o los que quieras para una porción individual) en papel de plástico y congélalos en bolsas herméticas. Por la mañana, desenvuélvelos y mételos en la tostadora o en el microondas para calentarlos.

Uvas

Sopas

¡La mayoría de las sopas se congelan muy bien! Haz una doble tanda de tu sopa favorita, deja que se enfríe completamente y luego transfiere la mitad a una bolsa hermética. Guárdala de manera horizontal para ahorrar espacio en el congelador.

Hierbas

Caldos y salsas

En vez de tirar tus restos de verduras, úsalos para hacer un lote de caldo de verduras. Luego congélalos en recipientes de 2 a 4 tazas y descongélalos cuando sea necesario. ¿Tienes más tomates en el verano? Prepara un poco de salsa de tomate casera y congélala para usarla durante el invierno. Añade carne o lentejas para hacer una boloñesa o vegetales extra para añadir nutrientes y luego todo lo que tienes que hacer es cocinar un poco de pasta en una noche ocupada, descongelar la salsa y la cena está servida.

Bolas de energía

Estos son el bocadillo perfecto, y al mantenerlos en el congelador se conservan frías y sabrosas, y lo bueno es que no se congelan completamente para que no puedas comerlas. Una buena combinación son 2 tazas de dátiles picados y sin hueso, una taza y media de almendras, 1/2 taza de mantequilla de cacahuete... más algunas semillas de chía y de calabaza. Hay un sinfín de combinaciones por ahí.

Frijoles y lentejas

Puedes hacer una bolsa entera de frijoles o lentejas, dejarlas enfriar y luego dividirlas en bolsas herméticas y guardarlas en el congelador. Cuando estés listo para usarlas, golpea la bolsa contra el mostrador unas cuantas veces para aflojarlas y añadirlas directamente a lo que estés haciendo. Para obtener mejores resultados, cocínalos ligeramente al principio y se cocinarán un poco más en cualquier plato al que los agregues.

Finalmente, te recomendamos utilizar bolsas especiales para el congelador o contenedores de plástico resellables –no de vidrio ya que pueden agrietarse cuando se someten a cambios rápidos de temperatura. Y recuerda que las bolsas para el congelador y las bolsas herméticas no son lo mismo. Las bolsas para el congelador están hechas de plástico más grueso y el propio plástico contiene un aditivo que evita que se vuelva quebradizo en el congelador, lo que no ocurre con las bolsas ordinarias de almacenamiento. También es recomendable congelar en porciones individuales cuando sea posible ya que esto no sólo acelerará el proceso de descongelación, sino que también ayuda a evitar el desperdicio de comida.

Hummus
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