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Publicado 2020-05-13
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Lo que callamos los Godínez: los desastres diarios en la oficina

¿Cuántos de nosotros los oficinistas, también conocidos como Godínez, no nos hemos quejado de una, bueno dos, o hasta más cosas de la oficina? Pero, ¿qué me dicen ahora que don COVID-19 nos envió a la mayoría a trabajar desde casa? Ah, la comodidad del hogar, la dulce compañía de nuestros hermanos y, los casados y con hijos, ¡qué maravilla el estar rodeados de las bendiciones en todo momento! ¿Verdad? Es por eso que a muchos ya nos urge regresar a la normalidad, aunque, luego de que veamos los siguientes desastres, quizá a muchos se nos quitarán las ganas...Juzguen ustedes mismos…

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A mi celular se le zafó un tornillo. ¡No se diga más!
Todos tenemos un compañero en la oficina al que no lo detiene ninguna avería, ya sea mínima o algo más grave, siempre encuentra una solución, aunque sus métodos en ocasiones resulten rudimentarios.Un claro ejemplo es este trabajador que decidió solucionar el problema que tenía con su celular atornillándolo. Yo lo dije, los métodos, siempre que resulten efectivos, no importa tanto lo que se use para conseguir el objetivo.

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¡Auxilio, me quemo!
Al igual que en la imagen anterior, tampoco falta al que no precisamente se le ocurren las ideas más brillantes al momento de tener que solucionar un problema o sencillamente tener que encontrarle un buen lugar a un artículo de la oficina. En este caso en particular, al Godínez en cuestión le pidieron que le encontrara un buen sitio a la computadora, y al ingenioso caballero no se le ocurrió un mejor lugar que junto a la calefacción.

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¡¿Por qué no funcionará si lo acabo de comprar?!
No me dejarán mentir cuando les digo que todos hemos estado esperando ansiosos la entrega de algún paquete de alguna compra que hicimos en línea. Y más ahora que muchos tenemos tiempo de sobra y el ocio nos obliga en ocasiones a pedir cosas que no necesitamos en absoluto. Bueno, pues tal parece que el pobre desdichado que pidió este mouse estaba tan ansioso que ni siquiera tuvo las precauciones de cortar la envoltura sin cortar el cable. Dudamos que la garantía cubra cosas como esas...¿Y ahora quién podrá ayudarlo?

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¡Pero qué extraño protector de pantalla!
Ahora díganme, ¿quién no tiene un compañero que, sin importar si ni siquiera lo sabe usar, compra el dispositivo más novedoso con tal de que tenga la famosa manzanita mordida? Tal parece que es el caso del dueño de semejante monitor, pues, tan pronto como lo adquirió lo echó a perder. Ahora, hay que reconocerle que, al menos, sus intenciones eran las mejores. Pero, bueno, como tanto se dice por ahí, el mundo no vive de buenas intenciones. En su afán de proteger la pantalla, la arruinó por completo.

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¡Precaución, material peligroso!
En tiempos de virus, gérmenes y bacterias como en los que vivimos, cualquiera sentiría terror siquiera de tocar una caja con un mensaje como ese, ¿no creen? ¿Será que el dueño solo quiere mantener alejado a los amantes de lo ajeno y por eso escribió esa nota? Si esa era su intención, hay que decir que supo aprovechar la situación y la usó a su favor. Pero si no, más vale mantenerse alejado de esa caja, no vaya a ser que ya también los virus de computadora hayan mutado al grado de poder amenazar el sistema humano…¡Obviamente es broma!

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Eficacia contra seguridad
¿Ustedes creen que nos íbamos a olvidar del compañero que antepone los resultados a la seguridad del equipo? Si ya lo identificaron, ¡aléjense cuanto antes de él! Esto sí se los decimos en serio. Como pueden ver en la imagen, ese es justo el caso del responsable de semejante cosa. Este sujeto vio libres las conexiones y jamás revisó el voltaje máximo de la multiconexión. No tengo que describirles los resultados, ya ustedes pueden verlos. Por fortuna, ahora puede reírse de la desgracia, pero, pudo haber sido mucho peor.

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¿Alguien pidió fideo en la oficina?
Con lo rápido que avanza la tecnología, estamos seguros de que llegará un día en el que las oficinas estén libres de tanto cable. Pero, mientras llega ese día, por el amor de Dios, ¡mantengámoslos amarrados! Como lo muestra esta imagen, no fue lo que decidieron hacer en esta oficina. Eso, más que cables, parece como si se hubiera derramado una olla industrial de fideos. Por eso la importancia de mantener siempre el orden de todas las áreas de trabajo.

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Y de postre, ¡helado de fresa!
Ya hablábamos antes de los trabajadores que no tienen las ideas más brillantes, y evidentemente el responsable de semejante desastre se encuentra entre ellos. Al pobre ingrato le pidieron que colocara una vela de cera en el mejor lugar, y a él no se le ocurrió un mejor sitio que sobre su computadora. Ya quiero ver al valiente que se atreverá a remover toda esa cera derretida dentro del sistema. ¡Buena suerte, mi hermano!

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¡¿Alguien sabe por qué la impresora está averiada otra vez?!
Una de las respuestas más comunes, por no decir la más, ante un desastre en la oficina, es: “Es mi primer día”. Bueno, al menos esa es la salida más fácil que se muestra en las caricaturas y en los programas de comedia. Ahora, nuestra recomendación es que, por más absurda que sea su duda, ¡siempre pregunten cómo se hace! Sí, incluso si su pregunta es cómo alimentar de papel la impresora...paso a paso. No hay peor pregunta que la que no se hace, nos decían los profesores.

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¡¿La antigua Acrópolis en mi oficina?!
No, no es que a los jefes les haya dado por instruir a sus empleados mediante el aprendizaje de las culturas y civilizaciones antiguas. Más bien significa que el polvo que se acumula en la oficina es tanto que urge una limpieza a profundidad de todos los equipos. Aunque, para serles bien honestos, más de uno en esta oficina cayó en el engaño visual la primera vez que vio la imagen.

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¡Exijo mi jubilación!
Llega ese momento en la vida laboral que todos llamamos felicidad, y sí, estamos hablando de la jubilación. Sin embargo, por desgracia muchos no tienen la fortuna de disfrutarlo. Por ejemplo, tal parece que esta pobre impresora decidió no dar más de sí y poner fin a la sobreexplotación que venía sufriendo desde hace años, y lo hizo nada menos que mediante la autodestrucción. ¡No lo hagan ustedes, por favor!

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Ehm, por ahí no se despacha
Nunca nos cansaremos de repetirles que, cuando no sepan hacer las cosas o para qué sirve cada puerto, ¡pregunten! Lo sabemos, parecemos disco rayado, pero, basta con ver esta imagen para darnos cuenta de que no a todos les ha quedado clara la recomendación. Y es que, la salida fácil sería decir que la USB está dañada o que el puerto ya no funciona más, ¿verdad? Antes de hablar hay que asegurarnos de que no hayamos cometido una barbaridad como la que cometió esta persona.

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Donde cabe uno, caben dos...o hasta tres
No, señores, por favor no hagan este tipo de cosas. No les diremos que no estamos de acuerdo en que la salida más fácil es hacerlo todo al ahí se va, pero, siempre hay que tener en mente que nuestras acciones dicen mucho de nosotros, y eso incluye todo lo que hacemos en nuestro lugar de trabajo. Así que, si queremos pulir nuestra tarjeta de presentación, más vale que no incluyamos este tipo de “cositas inofensivas” en ella.

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Solo un poco de café, todavía sirve, todavía sirve
Puede faltar la tinta de la impresora, las hojas para imprimir, y a veces hasta la dignidad, pero lo que no puede faltar es el café. Pero incluso al beberlo es importante hacerlo con cuidado. A este desdichado se le derramó su taza de café sobre su teclado y, para remediar el mal, usó la secadora. ¡Exacto! Allí tienen los resultados. Dicen en mi pueblo que más vale prevenir que lamentar.

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Luego de ver semejantes barbaridades, nos queda claro que, aunque a todos nos urja regresar a la oficina, antes deberíamos de pensarlo dos veces. ¿En verdad ya queremos ver al que siempre mete la pata? ¿No sería mejor quedarnos unos cuantos días más en la comodidad del hogar? Bueno, la mejor respuesta es la que cada uno de ustedes tenga. Así que, díganos, ¿ya están listos para volver o prefieren seguir haciendo home office?

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