Increíble!Controversial

Publicado 2016-02-11
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¿Pesadillas que se cumplen? ¡Imposible!

¿Has tenido alguna vez un sueño que te pareció muy realista y estabas seguro que no podía ser simplemente un sueño? ¿Y alguna vez el sueño que soñaste se cumplió en el mundo real? Si has respondido afirmativamente, entonces has tenido una premonición. ¿Qué es eso? Una premonición es un aviso de lo que puede pasar en el futuro antes de que cualquier evidencia aparezca en el mundo real. Puede venir en forma de sueño o pesadilla, como mensajes de los espíritus o la intuición (ese sentido característico en las tripas).

Las premoniciones son una de las habilidades psíquicas que tienen todas las personas. Sí, todos tenemos esas habilidades, pero no todos afinamos con ellas. Los hombres pueden llamarlo “sentimiento en las tripas” y las mujeres “intuición”. Llámalo como quieras y añádele el sexto sentido.

Los médicos y los psiquiatras afirman que en el mundo onírico se encuentran nuestros miedos y ansiedades. Se han dado casos de muchas premoniciones de accidentes de avión, asesinatos, pero también de cosas más agradables: por ejemplo, se han dado casos de personas que sabían que iban a recibir una bufanda roja, o un pijama con flores, mucho antes de abrir el regalo.

¿Y tú has soñado alguna vez con algo que luego se hizo realidad, ya sea bueno o malo? Estamos seguro que, te haya pasado o no, los testimonios que hemos preparado van a parecerte interesantes y… ¡espeluznantes!

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“¿Mamá?”


Esta historia ocurrió en 1975 en Filadelfia. Son las 5 de la madrugada. Es una mañana de las frescas, pero se puede observar a la señora Marjorie correr sólo en bata por la calle, nerviosa y desesperada por llegar al piso de su hija. Viven a muy poca distancia, a unos pocos metros, en un piso de bloques. La hija, Helen de 26 años, vive en un apartamento pequeño y todavía no es consciente de lo que va a pasar en breve.

La despierta un fuerte y violento golpear a la puerta. Lo primero en lo que piensa la chica es que está en peligro y se asusta. Al calmar un poco la mente, se acerca a la puerta, gira el pomo y ve a su madre, en ropa de noche y una bata y se sorprende aún más que antes. Está desconcertada y no llega a entender por qué su madre la ha visitado a esas horas de la madrugada, ni tampoco por qué ni tan siquiera se ha vestido y tiene el rostro tan pálido.

La señora Marjorie insiste en que su hija la ha llamado. La extrañada Helen sigue sin entender nada. “Mientras dormía, escuche como me llamabas. Decías : mamá, ven, ¿mamá?”

Después de la conversación, ambas, madre e hija, se dan cuenta de que ha sido nada más que un sueño. Marjorie toma rumbo hacia la puerta y… oyen un estruendo ensordecedor.

Al asomarse a la ventana, resulta que una explosión de gas a volado por los aires la finca de la madre. Y de no ser por aquel sueño de Marjorie, nunca jamás habría pensado en abandonar la casa a esas horas de la mañana y seguramente hubiera fallecido en la explosión.

No verás a tu hijo


Es mejor no soñar con la muerte de uno mismo. Se sabía desde hace siglos que eso traía la mala suerte. Para probar, que las creencias de nuestros antepasados no eran meras aberraciones, aquí presentamos una historia de lo más peculiar. Jaime Castell, un empresario español, en 1979 soñó con una voz que le decía una cosa de los más espantosa, que le decía: no verás a tu hijo, que en tres meres va a nacer.

El señor Castell no era supersticioso y no se dejó asustar por un sueño sin importancia. De todas maneras, al ser hombre sensato y precavido, contrató una póliza de vida. En caso de que le pasara algo, su mujer cobraría el seguro para poder seguir adelante. Aquel sueño simplemente le hizo constatar, que su vida corre muchos riesgos cada día y uno nunca sabe qué puede pasar.

Su incredulidad no supuso ningún obstáculo para el destino. Pasaron unas pocas semanas. El señor Castell volvía del trabajo y de repente perdió el control de su vehículo y se estrelló contra un muro. Poco tiempo después nació su hijo, criatura que no llegó a conocer.

El sueño de Mark Twain


Esta anécdota es muy popular entre los biógrafos. El propio escritor la contó múltiples veces. ¿De qué va? Abrochense los cinturones.

La historia comienza cuando Mark trabajaba con su hermano como timonel de un barco y hacían la ruta entre Nueva Orleáns y San Louis. Aquella noche era como todas las demás, pero un sueño fuera de lo común alteró el sueño de Mark Twain. En el sueño vio a su hermano, Henry, en un ataúd de metal, vistiendo uno de sus trajes. Sin vida. El ataúd estaba sujeto sobre dos sillas y su hermano tenía una flor roja en su pecho. Una tragedia espantosa.

La pregunta es, ¿ocurrió de verdad? Desgraciadamente, sí. A las pocas semanas de soñar el sueño, la caldera del barco donde los dos trabajaban, estalló en llamas. Henry sufrió quemaduras muy serias. Y para colmo, no fueron las quemaduras las que terminaron con su vida. La causa fue un médico, quien le administró una dosis demasiado grande de morfina por error.

A los pocos días, la familia le compró un ataúd de metal, que reposaba sobre dos sillas mientras se celebraba la ceremonia. Y Mark Twain observó entrar a una mujer que reposó sobre el pecho de Henry un pequeño ramo de rosas blancas y sobre ellas una flor. Roja.

Fuente: Starstock/Giphy

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