Conmovedor

Publicado 2015-10-22
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La abuela hirvió el agua, estando con su nieta. Lo que le dijo después la ha dejado sin habla.

A veces nos parece que algunas de las situaciones por las que pasamos no tienen salida. Sin embargo, una abuela utilizando tan solo 3 ingredientes supo demostrar a su desesperada nieta cómo superar los obstáculos que nos provee la vida. ¿Te parece extraño? ¡Léelo hasta el final!

Una joven mujer ha estado visitando la casa de su abuela. Le confesó que estaba constantemente estresada y descontenta con su vida. Nada le iba bien, y siempre que desaparecía uno de sus problemas, surgía otro. Era un círculo vicioso.

Durante la conversación, la joven le dijo a su abuela que le faltaban fuerzas.

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La anciana, sin decir una palabra, se fue a la cocina. Llenó con agua tres ollas y los puso a cocinar.

Cuando el agua empezó a hervir, metió una zanahoria en el primer recipiente, en el segundo de ellos puso un huevo, y al tercero le agregó los granos de café.

20 minutos después, la abuela apagó la cocina. Puso la zanahoria y el huevo en los platos, y vertió el café en una taza. Le preguntó a la joven: “¿Qué es lo que ves?”. “Zanahoria, huevo y café”, respondió su nieta.3

“Toca la zanahoria, rompe el huevo y tómate un trago de café”, le instruyó la viejita. La mujer hizo todo lo que le había pedido, aunque le habían sorprendido el extraño comportamiento de su abuela.

Luego la señora dijo: “Las tres cosas fueron expuestas al mismo obstáculo: el agua hirviendo. Antes la zanahoria estaba fuerte y dura, pero cuando se coció se hizo blanda y débil. El huevo, al principio, estaba muy frágil, pero cuando lo cociné el interior líquido se hizo duro y compacto. Los granos de café son peculiares. Cuando los metí al agua, no cambiaron ellos, sino el agua mismo”.

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“Así que, ¿qué piensas, querida? ¿Qué eres? ¿Zanahoria, huevo o café?”

“¿Eres como esta zanahoria, que parece fuerte, pero expuesta a los obstáculos se debilita y pierde la fortaleza?”

“¿O como este huevo, cuyo interior es blandito, pero se endurece gracias al calor? ¿Será que tu corazón se convierte en una piedra por culpa de mala suerte o relaciones fallidas? ¿Será que por fuera no eres igual que por dentro?”

“¿O, quizás, eres como un granito de café? Cuando el agua se calienta, hace liberar su sabor... ¿Sabrás arreglartelas con los problemas y seguir adelante?”

Estas, sin duda, son unas palabras muy sabias, gracias a las que podemos entender el comportamiento de los demás y de nosotros mismos. Seguro que cada uno de nosotros ya sabe cuál de las tres opciones es... ¿Y tú? ¿Eres la zanahoria, el huevo, o el grano de café?

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