Increíble!Paternidad

Publicado 2017-01-08
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Las maravillas de la genética: una explicación gráfica de por qué somos como somos

El poder de los genes no se cuestiona: todas las familias se sorprenden con el parecido -ya sea físico o no- existente entre sus integrantes, y no es de extrañar. A veces, sin embargo, la madre naturaleza se pasa, y no sólo nos da un aspecto similar a nuestros parientes, sino incluso convierte a algunos de nosotros en copias perfectas de nuestros padres o abuelos.
Si quieres ver los ejemplos que lo confirman, ¡no dejes de leer esta publicación!

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No, no estás viendo dos fotos de una misma persona. Las niñas perpetuadas aquí son madre e hija y, hay que reconocerlo, la cantidad de similitudes entre ellas es digna de admiración. No sólo tienen los mismos ojos, las frentes, las cejas y las sonrisas, sino también la forma de las narices y de barbas... Lo único que difiere es el color del pelo, que parece ser algo más oscuro en la imagen de la madre.
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He aquí: una muestra perfecta del poder de los genes. Estas tres niñas tampoco son la misma persona: en realidad, las fotos representan a una hermosa niña, su madre y su abuela. Cualquiera que dude en el superpoder de nuestro ADN y no presta atención a los logros genéticos, al ver este ejemplo debería empezar a cambiar su punto de vista. ¡Algunos de los rasgos físicos que poseemos se heredan a lo largo de varias generaciones! Por cierto, ¿no están preciosas?

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Desde luego, no solamente las madres son portadoras de genes tan fuertes. Muy a menudo podemos familiarizarnos con los casos de padres e hijos varones que parecen creados a base de una misma plantilla, y el caso de estos pequeñines parece demostrarlo al cien por cien. ¡Hasta sus labios y las miradas son iguales!
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Últimamente se ha hecho muy popular el hecho de intentar recrear las antiguas fotos... Si este niño hubiera querido tomar parte en alguno de los concursos que se realizan a base de estos intentos, podría llevarse el primer premio. No cabe duda de que no haya ni un rasgo físico que no coincida entre él y su papá. ¡Hasta el ángulo en el que se dejaron fotografiar es exactamente el mismo!

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¿Qué puede ser más dulce que poder ver sonreír a tu hijo? Quizá la respuesta sea: ver a tu nieto sonreír de la misma manera... En estas fotos también podemos observar que la semejanza entre estos dos pequeñines es asombrosa. No termina con el pelo, la forma y el color de los ojos, ni la forma de la cara: los dos al parecer tienen hasta las papaditas y las orejas iguales.
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Junto con los rasgos físicos, y los de carácter, a menudo heredamos de nuestros padres también algunas aficiones y gustos. Las hermosas niñas rubias a las que podemos apreciar en las siguientes imágenes pueden probarlo a la perfección. Todo indica que tanto la madre, como su hija, son muy amantes del agua y de los deportes acuáticos. Por si todo esto fuera poco, parecen clones... ¿Se puede pedir algo más?

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Si no fuera por el cambio del estilo de las fotos, la mayoría de los observadores ni siquiera se daría cuenta de que cada una de ellas fue sacada en una década distinta. Una vez más, podemos observar un claro ejemplo de la potencia de los genes que pasan de padres a hijos: estos pequeñines también podrían ser la misma persona, y no dos individuos separados por toda una generación.
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Los recuerdos del bautismo o nacimiento muchas veces resultan ser muy útiles a la hora de evaluar el parecido entre los miembros de una familia. He aquí: una prueba de ello. La niña (probablemente) recién nacida duerme tranquilamente en brazos de uno de sus padres. Al lado de ella, alguien sujeta con la mano una antigua fotografía de otra nena que, como podemos suponer, es su madre. ¡Estas dos también lucen como réplicas!

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Para variar, una muestra de similitud física entre parientes que no son del mismo género. Aunque no somos capaces de decidir si se trata de una madre y su hijo, o un padre e hija, nos tenemos que sujetar las mandíbulas para impedir su caída hasta el suelo. Todo indica que la adorable parejita comparte todas las características posibles, menos la más importante: la del género. ¿Conoces algún caso tan particular?
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Si bien son bastante poco comunes, los ejemplos protagonizados por dos personas de distintos sexos no son tan raros como podríamos pensar. En las siguientes imágenes, también vemos a un padre y su hija que, más que eso, parecen hermanos gemelos. Una vez más, es posible dejarse engañar por la nitidez de la foto de la izquierda: todo lo demás (desde los ojitos, las sonrisas y la forma de las orejitas) está simplemente igual.

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Los padres de esta nenita definitivamente han logrado llevar la moda actual de recrear viejas fotografías a un nuevo nivel de la perfección. No sólo se aseguraron de poner a su hijita en un sitio de colores similares a los de la imagen antigua, sino también le han puesto exactamente el mismo vestido que, hace años, había tenido puesto su madre.
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Sinceramente, nos resulta casi imposible diferir entre madre e hija aquí: si no fuera por la alta resolución de la fotografía de la derecha, no podríamos hacerlo de ninguna manera... A pesar de que la hija tiene la boca abierta y parece estar hablando, no hace falta concentrarse demasiado para encontrar un sinfín de rasgos que comparte con su madre. Si incluso tienen los mismos flequillos y formas de cabeza...

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Aunque a veces nos cuesta entender por qué nuestros familiares se ponen tan melancólicos al mirarnos, con el tiempo incluso nosotros mismos empezamos a ver el parecido a nuestros padres o abuelos que tan patente queda demostrado en las fotos. Si tú también conoces algún caso así, siéntete libre de compartirlo con nosotros. ¡Puedes publicar tus fotos en los comentarios al artículo!
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Fuente: LiderViral.net / Azombrado.com

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