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Publicado 2015-10-22
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Las tres etapas de enamoramiento: el camino hacia el amor verdadero

Absolutamente todas las parejas tienen que atravesar por diferentes fases, aunque no todas las etapas duran lo mismo para cada pareja: depende de si se encuentran conviviendo desde el principio de la relación o si viven juntos desde el casamiento. Algunos especialistas afirman que se parecen a las etapas de nuestro crecimiento y desarrollo como personas. 

Las tres etapas del enamoramiento: muchos estudiosos y científicos escriben y hablan de ellas. Desde hace mucho tiempo los sabios de nuestro planeta tratan de investigar qué es lo que pasa con una persona cuando de su corazón se apodera el sentimiento del amor. ¿Se puede definir exactamente qué es el enamoramiento? Y ¿es posible descomponerlo en factores primos?

¡Sigue leyendo el artículo para saber con seguridad en qué etapa te encuentras!

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1A.Enamoramiento o fusión (del primer mes a los 18 meses, como máximo 30 meses)

Esta etapa está llena de esperanza. Quieren estar todo el tiempo juntos, se sienten unidos, en simbiosis, y están extasiados el uno con el otro. La pareja tiene la sensación de afecto mutuo y de reciprocidad. Además, se vive especialmente el deseo y la pasión, con o sin relaciones, pero con una intensa fantasía. No tienen en cuenta las diferencias, sino que se fijan y destacan lo que tienen en común.  

Comparten todo, hacen las cosas que le gusta a uno y luego, al otro. Los dos se entienden y se sienten comprendidos. En esta etapa se tiene miedo a tener discusiones y a que el otro se enfade, así que se evitan. Una discusión parece el fin del mundo porque no se tiene experiencia de cómo se va a resolver. En esta etapa, en vez de aferrarse, hay que aprender a dejar ir. Las relaciones que tienen éxito aprenden a equilibrar el querer estar próximos y no perder la propia autonomía.  


1B.Relación y vinculación (de los 18 meses a los 3 años) 

Los integrantes de la pareja se muestran afectivos el uno con el otro, pero también empiezan a mostrar su autonomía. La pareja diferencia el “yo-tú” del “nosotros” y se empieza a mostrar más manejable. La relación ya no es tan pasional, sino más compañera, deja de ser tan simbiótica y trasciende al dormitorio. Se puede pasar de crear un vínculo amoroso a vivir juntos o proponerse a crear un hogar.
Al haberse pasado el apasionamiento significa que aquellos temas que se habían reprimido durante la etapa de fusión (por miedo a la discusión y conflictos) empiezan a resurgir. Aquí empiezan a observarse las diferencias y es el momento de hacer uso de habilidades relacionales o de aprenderlas. Se significan las diferencias entre los roles masculinos y femeninos y, si conviven, quién hace qué en la casa. Es esta etapa se vuelven a integrar a amigos y familia, y esto puede causar más tensiones. 

2.A Convivencia (2º y 3º año)

El nivel sensual baja, se manifiesta el amor con más compañerismo y el nido o el hogar. Se decora la casa, se hace confortable. Aquí el amor se alimenta con el compañerismo y el apego amoroso. Pueden surgir los problemas por la familiaridad y la rutina (“la confianza da asco”) y esto puede crear molestias, irritación y enfados.

Las discusiones son sobre las funciones domésticas: los roles en la casa. Se producen discusiones y malentendidos porque se presuponen muchas cosas que no son ciertas. También intervienen los familiares políticos, que pueden ser motivo de discusión.


2.B Autoafirmación (del 3º al 4º año)

Es el momento de sentirse lo suficientemente seguro para hacer actividades por separado. Si no se tienen en cuenta las necesidades individuales, se crea resentimiento y problemas de identidad en los miembros de la pareja. Hasta aquí, la pareja se fijó en las cosas que tenían en común, ahora se empiezan a fijar en las diferencias, pero se tienen que sentir lo suficientemente cómodos para poder hacer actividades independientes.

Los integrantes de la pareja empiezan a balancear sus intereses personales con los de la pareja. Esto puede ser un shock, porque hasta aquí predominaban los intereses del dúo. Pueden surgir problemas por las diferencias evolutivas. Si un integrante de la pareja tiene baja autoestima y se apoyaba en el otro, el establecer una identidad separada o paralela le puede asustar. La persona insegura puede tener miedo de que la pareja pase tiempo sola. Puede que una pareja evite que la otra pase tiempo sola por miedo a que se acabe la pareja. Surgen luchas de poder.  


3.A Colaboración (del 5º al 15º año)

Si la pareja ya se unió para hacer proyectos juntos, como los hijos, y éstos ya empezar a ser independientes, puede ser un momento de mucha fricción. Esto puede deberse a que los hijos adolescentes causan tensiones o a que cada uno quiere tener un proyecto propio, y la pareja se resiente.

En otros casos, puede ser un momento de colaboración, en el que la pareja se une para hacer proyectos en común, como hablar del futuro de los hijos hasta que los hijos se vayan y establecer proyectos juntos. Si se convierte en un momento en que una pareja apoya a la otra para hacer algo, la relación vuelve a tener un resurgir. La seriedad y la sensación de fiabilidad reemplazan la inseguridad y el miedo a la pérdida de las etapas anteriores. Aquí se produce un resurgir del entusiasmo.  

En relación a los nuevos proyectos, si se tiene en cuenta que hoy se retrasa la paternidad, éstos pueden incluir a los hijos o crear una empresa juntos. Esto trae cosas nueva a la relación y evita el aburrimiento. En la colaboración se comprueba que se puede depender y confiar. Ya desarrollaron las destrezas de la convivencia, saben lo que piensa el otro y pueden resolver las diferencias.

El problema más común es dar las cosas por supuestas.

También pueden surgir problemas debido a la diferente capacidad para evolucionar o desarrollarse como personas, ya que crecen a distintos ritmos. Si hay mala comunicación, un integrante de la pareja se mete demasiado en el proyecto y se olvida del otro. Hay que tener mucho cuidado con la fina línea que separa tener independencia y llevar vidas distantes. Ésta es posiblemente la etapa más dura y por eso la media de lo que duran los matrimonios, suele estar alrededor de once años. 


3.B Adaptación (del 15º al 25º)

En esta etapa, las parejas deben adaptarse a los cambios externos: hijos, enfados, familiares en la vejez...Éste es el momento en que las fantasías o ilusiones de cómo podría ser la pareja se desmoronan y se ve la realidad de frente. Con la madurez y la conciencia de cómo pasa la vida hay algunas personas que tienen miedo de perder el tren y, si coincide con la crisis de la mediana edad o la siguiente (la de la menopausia y andropausia), puede ser un momento en que la pareja o bien se rompe, o se consolida en las nuevas rutinas sin hijos.

Es un momento especialmente duro y en el que nos cuestionamos nuestros propios valores y los de los demás. Puede haber un resurgir por nuevos intereses, se puede buscar la manera de sentirse útiles, productivos, y tratamos de aportar a la sociedad.

Fuente:giphy


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