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Publicado 2016-10-04
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¿Cuándo una mujer debe ir al ginecólogo?

Muchas mujeres temen una cita al ginecólogo y se sienten muy estresadas Una visita a un ginecólogo puede ser incómoda, es más, ciertos procedimientos para tratar los problemas pueden ser dolorosos... ¡Sin embargo, es algo que cada mujer tiene que hacer y no hay nada de vergonzoso en ello! ¡Al contrario! Las visitas regulares al ginecólogo son muy importantes para todas las mujeres, independientemente de si son sexualmente activas o no. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos recomienda que las niñas deben comenzar a atenderse por un ginecólogo entre las edades de 13 y 15.

Un ginecólogo es un médico que se centra en la salud reproductiva de las mujeres. Ellos revisan su cuerpo para asegurarse de que su sistema reproductivo sea saludable y ayude a evitar problemas en el futuro. La visita a un ginecólogo significa que estás tomando nuevas maneras de responsabilidad sobre tu cuerpo.
El embarazo es la principal razón que impulsa a una mujer para ver a tu ginecólogo. Sin embargo, hay muchos otros problemas que pueden enfrentar las mujeres que necesitan ser comprobados por su ginecólogo.

¿Cómo saber cuándo debo consultar a un ginecólogo?

¡Cuando observes alguna de estas situaciones en tu vida, no la ignores más tiempo!
1. Los períodos irregulares
Saltarse el período de vez en cuando está bien, pero si se salta tu período con frecuencia, es importante ver a un ginecólogo. Podría ser uno de los primeros indicios de un problema con tu sistema reproductivo.
La falta de períodos ocasionales a menudo están vinculados a cuestiones como la pérdida excesiva de peso o ganancia, los trastornos de la alimentación como la anorexia, la bulimia, la anemia, una rutina de ejercicio vigoroso, lactancia materna, el estrés emocional, algún tipo de enfermedad, el exceso de viajes, uso de medicación anticonceptiva inadecuada y drogas ilegales, incluso asma y fiebre del heno.
Sin embargo, las condiciones como el síndrome de ovario poliquístico, la menopausia, o desequilibrios hormonales también pueden desencadenar este problema. Por lo tanto, ve a tu ginecólogo para averiguar la causa exacta.
En la cita, a tu ginecólogo en primer lugar descartar la posibilidad de embarazo. Si el informe de embarazo es negativo, se harán otras pruebas. Dependiendo de la causa, se planificará el tratamiento para corregir el problema y evitar que vuelva a ocurrir.

2. Problemas urinarios

Si va a realizar viajes al baño con más frecuencia de lo normal, paga a tu ginecólogo una visita. Puede ser un signo de una infección del tracto urinario.
Además de un impulso fuerte y persistente de orinar, otros signos y síntomas de infección del tracto urinario incluyen pasar cantidades pequeñas, pero frecuentes de orina, dolor o sensación de ardor al orinar, dolor pélvico, orina turbia y de olor fuerte.
Cualquiera que sea la causa por la cual estás yendo al baño con mucha frecuencia, cuando se diagnostica a tiempo, hay mucho que tu y tu ginecólogo puede hacer para contrarrestar el problema.

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3. El flujo vaginal anormal

Es común que las mujeres experimenten flujo vaginal ligero (de claro a un color blanco lechoso) entre los ciclos menstruales. Es parte del proceso del cuerpo de la limpieza de la vagina y el cuello uterino. Aumenta la secreción vaginal cuando se está ovulando, en período de lactancia o sexualmente excitadas.
Sin embargo, si notas cambios en el color, el olor y la cantidad de flujo vaginal, consulte a su ginecólogo. Algunas de las causas de flujo vaginal anormal son las infecciones bacterianas o por hongos, infecciones de transmisión sexual, efectos secundarios de las píldoras anticonceptivas, el cáncer de cuello de útero, y la menopausia.
El flujo vaginal anormal puede causar mucho malestar. Hay medicamentos, así como remedios caseros para tratar este problema. Consulta a tu ginecólogo para determinar la causa y el tratamiento apropiado.

4. El sangrado irregular

Si notas manchado o sangrado leve que no está asociado con el período menstrual o la ovulación, ve a examinarte por un ginecólogo de inmediato. El sangrado durante o después del coito puede ser debido a una lesión en el revestimiento del útero, inflamación del cuello uterino, o algún otro problema. El sangrado vaginal irregular también puede ser un signo de pólipos uterinos, fibromas, infección de los órganos pélvicos, cáncer cervical o uterina. Si experimentas cualquier sangrado vaginal durante el embarazo, debes consultar a tu médico inmediatamente.

5. Los períodos inusualmente pesados

Si de repente sufres una hemorragia muy dolorosa y abundante o prolongada, no la ignores. El sangrado menstrual se considera pesado cuando se tiene que cambiar las toallas sanitarias o tampones con más frecuencia que una vez cada 2 horas. Algunas de las causas de los períodos pesados ​​son un desequilibrio hormonal, fibromas, pólipos, adenomiosis, enfermedad pélvica inflamatoria, endometriosis, enfermedad de la tiroides y el hígado o los riñones. La pérdida de sangre debido a un período en exceso puede conducir a la anemia, fatiga, falta de aliento y muchas otras complicaciones.
Sigue el consejo de tu ginecólogo. Si es apropiado para tu condición, puedes intentar melaza para ayudar a regular la cantidad de sangre perdida durante la menstruación.
La melaza tiene alto contenido de hierro ayuda a la producción de glóbulos rojos. Basta con añadir 1 cucharadita de melaza a una taza de agua o leche caliente y beber una vez al día.

6. Bultos en los pechos

No se debe pasar por alto cualquier bulto inusual en tus senos o área de la axila. Ellos pueden ser un signo de cáncer de mama, la forma más común de cáncer entre las mujeres. Por lo tanto, si se tiene un bulto debe ser cuidadosamente verificado por un ginecólogo, sobre todo si se tiene una duración de 3 semanas o más.
Las mujeres de mediana edad y mayores deben hacer autoexámenes mamarios mensuales. Durante el examen, ver y sentir si hay nudos visibles, hinchazón, enrojecimiento, erupciones cutáneas y cualquier secreción de los pezones. Además, un médico debe hacer un examen completo de las mamas cada tres años.

7. El olor vaginal

El olor vaginal fuerte es un problema muy común que impulsa a una mujer a visitar a su ginecólogo. El ligero olor vaginal es normal, pero un fuerte olor como un olor "a pescado" puede indicar un problema. Además, el fuerte olor vaginal puede ser muy embarazoso. El olor vaginal puede ser debido a la proliferación bacteriana, infecciones por hongos, la falta de higiene, cambios hormonales y las enfermedades de transmisión sexual. Si es debido a una infección, también puede experimentar síntomas como enrojecimiento, picazón, ardor e irritación en el área vaginal. El olor vaginal puede tratarse o controlarse, una vez diagnosticada por un ginecólogo. Mientras tanto, trata de incluir yogur en tu dieta para ayudar a combatir las infecciones y restaurar el equilibrio del pH vaginal normal.

8. Sudoración excesiva

Si tienes 40 años o más y experimentas una repentina sudoración excesiva y sin ningún desencadenante conocido, ve a un ginecólogo. Puede ocurrir mientras estás despierta o dormida. La sudoración excesiva, así como los sofocos pueden ser un signo de la perimenopausia, el período en que una mujer se acerca a la menopausia. Otros signos y síntomas acompañantes pueden incluir períodos irregulares, sequedad vaginal, cambios de humor y trastornos del sueño.
Al ver a un ginecólogo te ayudará a encontrar la causa subyacente y las mejores opciones de tratamiento.
Además, puedes probar el vinagre de sidra de manzana como una forma saludable de superar la sudoración excesiva. Mezcla 1 o 2 cucharadas de vinagre de sidra de manzana puro y un poco de miel en un vaso de agua. Bebe dos veces al día para regular las hormonas.

¿Qué hacer y qué no cuando vayas a ver a tu ginecólogo?

Busca un ginecólogo en tu zona que te sientas cómoda hablando de tu problema.
Mantén un registro de tu ciclo mensual y lleva la información a tu cita.
Haz las preguntas de antemano.
Mantén un diario contigo acerca de tu historial médico, así como los antecedentes - familiares.
Permanece relajada antes de tu cita.
No seas tímida al hablar de algún problema con tu ginecólogo, él/ella es para ayudarte y aclararte todas tus dudas.
No ocultes tus hábitos sociales, la actividad sexual o cualquier información de salud.
No tengas relaciones sexuales la noche antes de tu cita.
No uses medicamentos o duchas vaginales por levaduras 24 horas antes de tu cita.

Fuente: StarStock

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