Controversial

Publicado 2015-10-22
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Periodista obesa escribió una carta abierta a una mujer que se ha mofado de ella

Joey Schleicher, periodista de The Huffington Post, decidió publicar en las páginas de su periódico una impactante carta a una mujer con la que se topó en el mercadillo.

Ésa ha dirigido a Joey un comentario poco agradable, que se refería al peso de la mujer. La misma interesada se da cuenta de que resalta de la mayoría de los miembros de la sociedad, aunque subraya que es sana.

"Supongo que te acuerdas de mí. Yo soy esa mujer de 100 kilos que has visto en el mercadillo. Quería comprar verduras, al igual que tú. Te he notado, cerca de mí, estabas con un conocido. Pensé que llevabas puestos unos hermosos leggings y que a mí también me vendría bien un par de pantalones así. Luego me fijé en la lista de compra anotada en mi móvil. A ti te pareció que si estaba leyendo, es que no escuchaba...

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Cómo decirlo -al parecer soy muy talentosa, ya que sé leer y escuchar al mismo tiempo-. He oído lo que le estabas diciendo a tu compañero, aunque creo que no querías que me llegaran tus palabras. Has dicho que te da pena que algunas personas tengan que usar una talla tan grande. También has mencionado que está bien que alguien como yo compre verduras. Aparentemente quería cambiar. También te has permitido suponer que posiblemente, hasta ahora, no había cuidado mi salud.

Sí. Pude escuchar cada una de las palabras que has dicho sobre mí hacia tu musculoso amigo. He escuchado tu risa y un consejo de que debería mirar el espejo por fin.

No sé si esto tiene importancia, pero me da curiosidad saber qué dirías sobre mí si te hubieras topado conmigo hace un par de meses. Entonces no pesaba 100 kilos, sino 150. Imagina, que ni siquiera en aquel momento me provocaba problemas salir de casa. Comía verduras y, encima, poseía un espejo. Un día decidí cambiar algo. Me puse a dieta. Todo el tiempo sigo adelgazando, así que ninguna de mis prendas me queda bien. Tengo que sobrevivir de alguna forma.

También he empezado a hacer ejercicios; seguro que tú también lo haces. Imagina que hace un par de meses me moría después de unos minutos de esfuerzo. Hoy ya estoy mejor y cuando nos vimos, salía de un entrenamiento exhaustivo.

Te tengo un consejo: no deberías preocuparte tanto por la gente que te rodea. No nos conocemos, no sabes nada sobre mi vida, así que ¿por qué tendrías que sentir pena por mí? ¿Sólo porque peso mucho más que tú? ¿Porque te crees mejor que yo, pudiendo llevar unos bellos leggins sobre tus piernas esbeltas?

Créeme, cada uno puede ser así.

Al final, te diste cuenta de que te escuchaba perfectamente bien. Te miré justamente en el momento cuando me aconsejabas mirar el espejo. Sólo me dio pena tu compañero, quien sintió tanta vergüenza que se tapó la cara con las manos. Parecía perplejo. Por eso le sonreí cuando susurró un “perdona” en mi dirección. Querías humillarme, pero, desafortunadamente, no te salió bien.

Me has hecho comprender que la verdadera belleza tiene que ver con nuestro aspecto interno. Cuando por fin cambie y me vea como tú, nunca me permitiré lanzar un comentario así sobre una mujer de 100 kilos parada al lado mío. De todos modos, le diré “hola” y simplemente le sonreiré.

Te deseo todo lo mejor. Creo que volveremos a vernos. Puede que lleve puestos unos ajustados leggings, pero, por entonces, guárdate los comentarios para ti."

Joey.

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